COMENTARISTAS

viernes, 20 de julio de 2018

Besos de libro #202 Bittersweet (III)


—En mi habitación hay cerrojo —le susurro. Él me dedica una sonrisa de esas tan suyas, irónica y traviesa a la par. Lo guío hacia la escalera, y volvemos a besarnos, como si ya no supiéramos estar más de dos minutos sin hacerlo—. ¿No te parece casi irreal?
—¿El qué?
Subimos los primeros dos peldaños, yo de espaldas.
—Esto. Nosotros.
—No. He soñado tantas veces con este momento que ahora solo pienso en que se ha hecho realidad.
¿Ha soñado muchas veces con este momento? Me siento flotar.
Nos besamos durante más rato que antes y me toca los pechos por debajo de la camiseta. Me froto contra él, deseando sentirlo dentro de mí. Creo que todavía vamos por el quinto peldaño pero no tengo prisa, quiero disfrutar de cada segundo con él.
—¿Por qué no me lo dijiste antes?
—¿Importa eso? —pregunta con la voz ronca.
Lo miro, pensativa. No respondo, es cierto que ya no tiene importancia. Llegamos a la planta de arriba y sus besos alcanzan la oreja. Me lame el lóbulo y los dos jadeamos. Después mete la lengua en la oreja y yo le desabrocho los pantalones para palparle. Por su boca salen sonidos apasionados que me recorren la columna vertebral. Me vuelve a besar con pasión. Bebemos uno del otro. Estamos tan excitados que ni siquiera sabemos hacia dónde vamos, avanzamos con torpeza. Casi pierdo el equilibrio por andar hacia atrás, pero su brazo fuerte me sujeta.
—Si seguimos así acabaremos haciéndolo en el suelo. —Se ríe.
Le señalo la habitación y entramos como quien le va la vida en ello. Cierro con cerrojo y cuando me vuelvo, el modo en que me mira, esa fiereza que provoca el instinto, me pone tan cachonda que mis besos se vuelven de lo más salvajes. Me subo a la cama y lo invito, desprendiéndome de la camiseta y el sujetador, mordiéndome el labio inferior. Él, prácticamente, salta encima de mí y soltamos una risa.
—Ríete, Bambina. Me encanta cuando te ríes.
Y eso hago, me río de pura felicidad. Hasta ahora, el sexo había sido quitarse la ropa y hacerlo, sin más, pero con él es diferente. Nos conocemos, y al mismo tiempo, somos desconocidos. Queremos tomarnos el tiempo que haga falta en explorar nuestros cuerpos y eso no hace falta decirlo con palabras, simplemente nos desnudamos y nos exploramos con la mirada. Quizás nos habíamos imaginado más veces de lo que estamos dispuestos a admitir la forma de nuestro cuerpo debajo de la ropa. Y ahora que se desvela el misterio estamos disfrutándolo al máximo. Yo paso la mano por sus pectorales y el poco pelo moreno que hay en su pecho me hace cosquillas en los dedos. Él, por su parte, recorre el hueco de mi espalda, de principio a fin, susurrándome que esa era una de las cosas que se moría de ganas de hacer. Verme desnuda y acariciarme. El calentón que llevaba hace un momento sigue de lo más caliente y, observando su miembro erecto, lo toco con las yemas de los dedos. Él saborea ese escalofrío con una sonrisa y dice:
—¿Qué te parece mi amiga? ¿Le ponemos nombre?
El pitido de mi carcajada sacude las paredes de la habitación. Y como siempre, él se contagia, y me besa entre risas, sus dientes chocando con los míos. Noto su polla en mi vientre y el deseo lo acelera todo. Liam me lame el pezón mientras yo lo estimulo con la mano.
—¿Jugamos a las casitas? —pregunto, riéndome.
—A eso iba —dice sonriendo, y siento sus dedos en mi interior. Un chillido de éxtasis sale de mi garganta. Su lengua se separa de la mía para unirse a los dedos que hunde dentro de mí, y antes de llegar, se deleita marcando el camino desde los pechos, descendiendo por la barriga, hasta probar lo que hay entre los otros labios. Es tan intenso lo que siento que no tengo palabras para explicarlo. Es como si el tiempo se hubiera detenido y pudiera percibirlo todo de una manera más clara, los olores, las sensaciones, todo está al límite mientras su lengua se entierra ahí abajo. Mis dedos se aferran a su pelo, soltando jadeos entrecortados. Entonces me incorporo y le cojo del rostro.
—Voy a por un condón —digo. Y en un salto me coloco junto a la mesita de noche. Abro el cajón y se lo lanzo. Lo abre rápidamente y se lo pone. Me vuelvo a poner donde estaba, urgiéndole con la mirada y, mostrándome su sonrisa más provocadora, se pone encima de mí. La siento entrar. Nuestros cuerpos están más unidos que nunca. Verlo en ese vaivén apasionado, hace darme cuenta de algo, es algo que ya sabía, pero que ahora todavía tengo más claro: estoy enamorada de mi mejor amigo. Quiero estar siempre con él.
—Eres preciosa, Bambina —me dice. Y cambiamos de postura, se da la vuelta, desciende hasta los pies de la cama y me pone encima. Ahora soy yo la que me muevo sobre él, y la sensación de ser yo quien le proporciona el placer, anima a mis caderas a moverse en un baile de lo más sensual. Liam suelta un murmullo apasionado. Aparta mi melena con delicadeza, para después cogerme de la nuca y besarme, casi arrancándome los labios, mientras nos movemos rítmicamente. Estoy a punto de correrme.
—Bambi, me vuelves loco.
Me besa con fruición mientras nos movemos y los jadeos se vuelven más fuertes, la respiración va a toda velocidad. Nunca había disfrutado tanto haciéndolo.
Verlo con esa cara de goce hace que este momento sea el mejor de mi vida. Lo miro intensamente con la respiración entrecortada, perdida en sus ojos verdes, le digo que le quiero, no con palabras, únicamente con la mirada. Él apoya las manos a ambos lados de la cabeza y me lo dice.
—Te quiero, Bambina.
Estoy casi a punto y, cuando lo digo, me coge de la mano y me lleva a la pared de la habitación. Me pone de espaldas contra ella cogiéndome las piernas y vuelve a meterla. Esta vez la siento tanto que podría pasarme los días repitiéndolo.
Se mueve cada vez más rápido, yo hundo mis dedos en su pelo sin dejar de dar gritos que se intensifican a medida que llego al orgasmo. Sin querer le araño la espalda y grito:
—Me corro.
Él contesta que también y, en una coincidencia que me parece de lo menos usual, tenemos el orgasmo a la vez, nuestros espasmos acompasados. Cuando acabamos sigue cogiéndome las piernas, me mira y sonríe. Estoy perdidamente enamorada de él y en parte me siento indefensa, porque he dejado mi alma al descubierto, sin protección. Nos besamos con dulzura mientras me deja en la cama.
—Ha sido… no tengo palabras —digo.
Nos fundimos en un abrazo.
—Pues la parte que viene ahora me encanta —confiesa—, en eso parezco más una tía.
—Pues sí —reconozco.
Nos miramos como dos bobos.
—Ahora me parece mentira que no lo hiciéramos antes —digo.
—A mí también.
Se ríe un buen rato.
—¿Qué? ¿De qué te ríes?
—Nada. Estaba pensando que cada vez que leías algo te desnudaba con la mirada, pero como estabas concentrada no podías verme.
Me río también y lo beso.
—Te quiero mucho, Liam.
—Yo también.
Nos besamos de nuevo y al poco nos quedamos dormidos, abrazados. Nunca había sido tan feliz.


Bittersweet – Melanie Rostock

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miércoles, 18 de julio de 2018

Cuídate de mí - María Frisa


Sinopsis
La subinspectora Berta Guallar y la inspectora Lara Samper trabajan en el Servicio de Atención a la Mujer de Zaragoza, una división de la Policía Nacional que se encarga de investigar los casos de delitos sexuales y de violencia de género. Berta, tenaz y empática, casada y con hijos, tiene dificultades para conciliar su vida laboral con la familiar, pero ama su trabajo y pone todo su empeño y tesón en ayudar a mujeres que sufren violencia de género. Lara, una psicóloga perspicaz e independiente, ha tenido que enfrentarse a multitud de obstáculos y actitudes machistas para ascender en su profesión debido a su impresionante belleza, pero ha llegado hasta inspectora gracias a su inteligencia y compromiso.
Cuando su jefe, el comisario Millán, les muestra un vídeo en el que se ve el cadáver de un joven calcinado, ambas saben que se enfrentan al caso más difícil de su carrera. La víctima, Manuel Velasco, fue juzgado por haber violado a Noelia Abad, una adolescente que regresaba a su casa tras acudir a una fiesta con sus amigas. Velasco salió absuelto, por lo que es altamente probable que alguien se haya tomado la justicia por su mano.
Berta y Lara se enfrentan a un crimen en el que tendrán que poner a prueba toda su pericia y profesionalidad, no solo para encontrar al asesino sino para impedir que sus sentimientos contradictorios respecto a la naturaleza del delito se entrometan en la investigación. Todo mientras Berta sufre una campaña contra ella en internet por un caso de pederastia mal resuelto y Lara afronta un terrible secreto de su pasado que, de salir a la luz, podría dar al traste con su carrera policial.
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Cuando vi este libro en Edición anticipada me lo pedí porque buena pinta tiene y me apetecía leer otro libro con investigación policial.

La premisa de la que parte es muy buena y más con los acontecimientos de los últimos meses acaecidos en este país.

Lo empecé en abril y lo terminé el ultimo día de junio y por cabezonería por terminarlo porque cuanto más avanzaba menos me enganchaba.

Lo cierto es que el argumento es atrayente, está bien escrito y podría haber sido uno de los libros revelación para mí de este año, pero no ha sido así porque, para mi gusto, se pierde demasiado en las luchas interiores de las dos protagonistas.

Cuídate de mí está narrado en tercera persona y en pasado. En cada capítulo tenemos a una de las protagonistas como referencia. Y no son muy largos dejando el final de cada uno con revelaciones para las protagonistas pero que a los lectores nos dejan con la miel en los labios.

A pesar de las casi 500 páginas no lo considero un libro largo, la letra es grande y se lee relativamente rápido y fácil y si he tardado tantos meses en leerlo ha sido porque se me han ido colando otras lecturas que me llamaban más la atención y que me motivaban más que esta.

La ambientación también me ha gustado y terminar de leerlo cuando ya ha llegado el calor cuando el ambiente del libro es abrasador también hace por meterte en la trama.

Con las protagonistas no he llegado a congeniar mucho. Lara se hace la fría y esa es la imagen que quiere dar. Y Berta es una obsesiva que está pasando una muy mala racha. Pero no he empatizado ni con ellas ni con sus problemas a pesar de la cargan que arrastran las dos.

Bien es cierto que el final es impactante y que no me ha dejado indiferente para nada ya que me ha sorprendido mucho. Pero ni con ese final puedo subirle la nota.

Cuídate de mí no ha sido una lectura para mí. Me ha resultado muy lento en muchas partes y con tramas que dispersaban mucho lo que estaba pasando como argumento principal.

¿Lo conocíais?
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lunes, 16 de julio de 2018

13 locuras para enamorarte - Alice Kellen


Sinopsis
Autumn ha crecido en hogares de acogida y su pasado es como un lienzo en blanco. Sabe que es importante defender sus ideas, vivir al día y no aferrarse a las cosas, pero siente debilidad por la casa azul, esa preciosa propiedad en la que anos atrás vivía una familia que ella anhelaba desde lejos y que, ahora, está a punto de convertirse en un montón de escombros por culpa de la inmobiliaria de Jason Brown, un hombre al que no le gusta ceder el control ni salirse del camino correcto, a pesar de que su mirada clara este llena de contención. Y, aunque Autumn pretendia evitarlo, Jason termina siendo un cosquilleo en la tripa, un beso robado, una atracción imprevista que ninguno de los dos puede frenar durante la noche de tormenta que cambiara y unirá sus vidas para siempre. Porque, a veces, los polos opuestos rozan. Y prende la chispa del amor y la locura.
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Esta es la tercera y última parte de la serie ‘Volver a ti’ de Alice Kellen, serie que nos ha regalado de este grupo de amigos que se conocen desde la infancia.

Después de leer este tercer libro, me sigo quedando con 23 otoños como mi libro favorito de los tres. Luke y Harriet son tan adorables, desde mi punto de vista, que son difícilmente superables.


Dicho esto, no quiere decir que no me haya gustado este libro porque no ha sido así. Tanto la trama del libro como los personajes me han gustado. Sobre todo, el choque de Jason, tan cuadriculado como es, con Autumn que es un puro caos. Pero los polos opuestos se atraen y con ellos no va a ser para menos.

Esta tercera parte es la más larga de las tres y no por ello se hace pesada ni repetitiva en ningún momento.

A Jason ya lo conocemos de los libros anteriores y sabemos que es un personaje leal con sus amigos y familiares. Es planificado y metódico y le gusta tenerlo todo controlado.

Pero Autumn la conocemos en este. Es un personaje fuerte e independiente y no le ha quedado más remedio ya que la abandonaron de bebe y se ha criado en casas de acogida. Es espontánea y un poquito caótica.

Me ha gustado cómo se van conociendo, cómo van encajando poco a poco los dos, pero también me ha puesto un poco nerviosa en algunas partes cuando se exaltaba un poquito de más.


La historia es muy tierna contada con la sensibilidad que caracteriza a Alice Kellen. Como ya sabéis, y si no lo sabéis os lo cuento, Alice es de mis autoras favoritas y cada libro que saca me lo bebo. Sus historias son fáciles de leer, con una sonrisa en la boca la mayor parte de las veces y con un sentimiento y una pasión que nos hace meternos de lleno y vivir lo que viven los personajes en cada libro.

El libro está narrado en tercera persona y en pasado teniendo como punto de referencia tanto a Jason como a Autumn para así poder llegar a conocerlos a los dos verdaderamente y ver la evolución que tienen ambos a lo largo de las páginas. No son capítulos muy largos por lo que la velocidad de lectura aumenta y es fácil pasar páginas y difícil dejar el libro aparcado para darle una pausa.

Me ha gustado especialmente el guiño a El día que dejó de nevar en Alaska con el cameo de Nilak y Heather en una pequeña escena.

13 locuras para enamorarte ha sido un colofón magnifico para esta serie de libros en los que hemos conocido a este grupo de amigos con el que nos hemos ido encariñando poco a poco. Una historia preciosa llena de sentimientos, pasión y emoción. Y vuelvo a tener todos los libros de la autora leídos. ¿Para cuándo el próximo Alice?

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Otras reseñas de la autora:

viernes, 13 de julio de 2018

Besos de libro #201 La caricia del infierno (I)



Comencé a bajar la cabeza, dirigiéndome hacia sus labios separados. Él volvió a sujetarme por las muñecas, levantó mis brazos y me retuvo.
–Esto… esto no va a pasar, cariño.
Confusa, traté de acercarme, pero él me mantuvo alejada. Una pequeña parte de la agradable neblina se desvaneció mientras el corazón me daba un vuelco.
–¿No… no me deseas?
Roth se movió con tanta rapidez que no tuve un segundo para pensar lo que estaba haciendo. Me puso boca arriba, con los brazos estirados por encima de mi cabeza.
–¿Que si no te deseo? –dijo, apretándose contra mí. Cada parte de nuestros cuerpos se tocaba, robándome el aliento–. Creo que sabes la respuesta a eso.
Ah, creo que lo sabía.
Logré liberar unas de mis piernas de debajo de él y enrosqué la pantorrilla alrededor de la parte inferior de su pierna. Sus caderas se hundieron y el cuerpo me hormigueó como si tuviera unas pequeñas chispas bailando sobre la piel. Volvió a gruñir.
–Te deseo tanto que es como un hambre que me mordisqueara sin fin. Y no desaparece. –Bajó la cabeza hasta el espacio entre mi cuello y su hombro e inhaló profundamente–. No tienes ni puta idea.
–Entonces haz algo al respecto –susurré.
Roth levantó la cabeza, y vi que sus pupilas se habían estirado de forma vertical.
–Layla… –Su manera de pronunciar mi nombre era como una bendición–. Por favor…
Mis dedos se curvaron impotentes mientras me estiraba, y al fin lo alcancé con los labios. Nuestras bocas apenas se tocaban, pero Roth se estremeció y su agarre alrededor de mis muñecas aumentó.
Y entonces me atacó.
Fue como si las cadenas que lo contenían se hubieran roto. Roth me besó, y no había nada de suave ni dulce en la forma en que su boca se movía sobre la mía. Me sujetó las
muñecas con una sola mano y deslizó la otra por mi brazo y después por mi costado, bajo el dobladillo de mi camisola. Su mano dejó un rastro de fuego mientras la subía hasta la piel desnuda de mi estómago, y después más arriba. Me arqueé ante el tacto y me perdí en ese beso, me perdí en ese sabor y en esa sensación de él que era tan familiar que dolía.
Entonces el beso se profundizó, y su sabor me quemó de fuera hacia dentro. Su corazón golpeaba el mío. Nuestros cuerpos encajaban y se movían, haciendo que cada célula de mi cuerpo ardiera con ganas de más, exigiendo más. Y Roth me lo dio. Sus caderas se movieron de formas que me hicieron jadear entre los besos profundos y abrasadores. Mis piernas se enroscaron a su alrededor.
–Cómo me encantas –murmuró contra mi boca. Un sonido profundo vibró en él
mientras me besaba otra vez–. Sabes demasiado bien para ser verdad.
En realidad no comprendía lo que quería decir, pero quería tocarlo, pasar mis dedos por los fuertes músculos de su espalda, meterlos bajo esos vaqueros sueltos. Me sentía como si fuera a salirme de mi propia piel, como me había pasado… aquella noche con él, que parecía haber sucedido hacía mucho, pero en ese momento estábamos juntos y su cuerpo se movía como el pecado.
Sin advertencia, se apartó de mí y la cama tembló cuando se tumbó boca arriba.

La caricia del infierno – Jennifer L. Armentrout
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miércoles, 11 de julio de 2018

La sociedad de la rosa - Marie Lu



Sinopsis
El corazón de Adelina ansía venganza. Ahora se la conoce y se la teme, es el Lobo Blanco. Junto a su hermana, ha salido de Kenettra para encontrar a otros Jóvenes de la Élite con la esperanza de formar su propio ejército. Su objetivo: acabar con el Eje de la Inquisición, los soldados de capucha blanca que casi la mataron. Pero Adelina no es una heroína. Teren Santoro, el líder de la Inquisición, la quiere muerta. Y sus antiguos aliados de la Sociedad de las Dagas quieren detener su sed de venganza. Adelina se esfuerza por aferrarse a la bondad que aún queda en su interior. ¿Pero cómo puede alguien ser bueno, cuando su propia existencia depende de la oscuridad?
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Atención la sinopsis de este libro puede contener spoilers del primero.

Esta es la segunda parte de Los jóvenes de la elite y la acción sigue justo donde la dejamos al final del primer libro.

Como en el primer libro, en este, la mayor parte de la narración está a cargo de Adelina. Sus capítulos están narrados en primera persona y en presente. Y como en el libro anterior, también tendremos otros capítulos contados desde el punto de vista de Raffaelle, Teren o Maeve, pero narrados en tercera persona y en presente.

Los capítulos de Adelina son los más largos y es lo normal ya que es la protagonista absoluta de esta historia. Y una protagonista fuera de lo común porque tiene mucha oscuridad en su interior y es feliz sacándola a la luz.

Los personajes de esta trilogía tienen poderes y hacen uso de ellos. Me han recordado a los X-Men y no es raro ya que esa es la publicidad que le hacen a los libros: una mezcla entre los X-Men y Juego de tronos. No es la lucha del bien contra el mal sino por la supervivencia de cada uno.

Es una segunda parte muy entretenida, aunque tengo que reconocer que la primera me gustó algo más y que me ha parecido un poco transitoria para lo que tiene que ser la resolución en el tercer libro.

La sociedad de la rosa está lleno de acción, alianzas, traiciones, giros y sorpresas que hacen que el libro se lea prácticamente solo. Uno de los giros los estaba esperando y deseando y cuando ha llegado me he alegrado mucho.

El final deja con ganas de leer el tercer libro y con mucha curiosidad de cómo va a terminar y cerrar la autora las tramas abiertas.

La sociedad de la rosa ha sido una lectura amena y entretenida con la que he pasado un buen rato y que me deja con ganas de la tercera parte.

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Otras reseñas de la autora:
→ Prodigy

lunes, 9 de julio de 2018

El beso del traidor - Erin Beaty


Sinopsis
Con una lengua afilada y un temperamento indisciplinado, Salvia no es precisamente lo que se espera de una dama, lo que no le supone ningún problema.
Cuando la consideran no apta para el matrimonio, tiene que aprender de la mano de una casamentera, junto a otras jóvenes damas, cómo ser la jovencita perfecta. El único fin es que acabe contrayendo matrimonio en una alianza política. Pero Salvia sabe que tiene que estar siempre alerta, así que escucha las conversaciones de sus compañeras y de los soldados que las escoltan para enterarse de las verdades que ocultan.
Cuando la escolta militar de las damas siente un levantamiento político, Salvia es reclutada por un intrépido militar para infiltrarse en las filas enemigas. Cuanto más descubre como espía, menos segura está de en quién confiar...
Salvia se ve en atrapada en la representación más importante de toda su vida: de su actuación dependerá el destino del reino. ¿Podrá ser la espía que todos esperan?
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En un principio no me llamó la atención este libro, pero luego empecé a ver reseñas buenas y que a la gente le estaba gustando y decidí probar suerte. No ha sido una de las lecturas del año, pero ha estado entretenido, ameno y muy fácil de leer.

El beso del traidor es la primera parte de una trilogía, pero se puede leer tranquilamente porque podría decirse que tiene un final más o menos cerrado. Más o menos porque cabos sueltos quedan como es normal y lógico para dar pie a los otros dos libros.

Está narrado en tercera persona y en pasado. Tendremos como referencia en la narración a Salvia por una parte y al Capitán Quinn. Son capítulos cortos, lo cual hace que se lea más rápidamente.

Quizás puede haber partes un poco más lentas, pero está lleno de acción sobre todo en su parte final. Espero que no tarden mucho en sacar la segunda parte porque, aunque no tiene un final de infarto de esos que te dejan sin uñas y sin dedos, sí que quiero seguir leyendo de este mundo que se ha sacado Erin Beaty de la chistera.

Porque El beso del traidor está ambientado en una sociedad y un mundo imaginario que no es medieval, pero en el que los matrimonios son concertados por casamenteras, hay realeza y sociedad de clases.

Me ha gustado el inconformismo de nuestra protagonista Salvia. No está dispuesta a ser lo que la sociedad dicta y lucha por ello para conseguir lo que quiere.

Tengo curiosidad por ver por dónde nos va a llevar la autora en su segunda parte y si la trama amorosa, porque aquí la hay, la va a desarrollar más dándole un poco de más protagonismo del que tiene en este libro.

Hay una cosa que no me ha gustado del libro y es la facilidad que tienen los autores por pasar el cuchillo a ciertos personajes. Ellos dirán que lo pasan mal y que sufren por ellos, pero bien que lo hacen y se quedan tan anchos.

Y lo que no entiendo es el título del libro, puede que en la segunda parte tenga una explicación porque si es por lo que creo que es no tiene sentido alguno. Si alguien tiene una teoría y me la puede explicar SIN SPOILERS, soy todo oídos (ojos en este caso).

El beso del traidor es un libro que se lee de forma fácil y amena que tiene acción, amistad, amor y giros y sorpresas en la trama para tener al lector atento en todo momento.

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viernes, 6 de julio de 2018

Besos de libro #200 ¿Y si de verdad te quiero? (II)



—¿Por qué siempre que estamos juntos acabamos mojados? —inquirí, con la mirada fija en su boca, incapaz de ignorar el reclamo que suponía para mí.
Se detuvo y me hizo resbalar hasta que mis pies tocaron el suelo. El movimiento se convirtió en una caricia sensual y mis piernas amenazaron con no sostenerme.
«Bésalo de una vez», berreó mi Pepito Grillo, pasándose de forma definitiva al lado oscuro y exigiendo lo que yo ni siquiera me atrevía a pensar.
—Tu pregunta está abierta a muchas interpretaciones —terció él. Sus manos pasaron de mi espalda a sujetar mi cara. Me obligó a mirarle a los ojos y, en cuanto atisbé el brillante azul de sus iris, supe que estaba perdida—, y estoy bastante seguro de que todo lo que diga podría ser utilizado en mi contra.
—Siempre puedes pedir un abogado.
Se inclinó sobre mí y el roce de sus labios envió los restos de mi cordura fuera de mi alcance. Los chorros de agua variaron de nuevo, convirtiéndose en una lámina horizontal a ras del pavimento, pero ninguno de los dos se movió. Yo no hubiera podido, aunque lo hubiera intentado. Alejarme de él era lo último que deseaba. Me sentía anclada a él de maneras que ni siquiera podía comprender.
—Creo que no lo voy a necesitar —murmuró y, sin perder ni un segundo más, se abalanzó sobre mis labios.
Me besó con la misma voracidad que la vez anterior, transformando mi deseo en una necesidad apremiante. Permití que su lengua irrumpiera en mi boca mientras mis uñas se clavaban en su espalda, y el jadeo que escapó de sus labios fue la señal que ambos esperábamos para abandonarnos del todo y eliminar el muro que contenía nuestras emociones.
—Si no me pides que pare ahora, no voy a ser capaz de detenerme —gimió contra mi cuello, luchando por controlarse.
Sus manos descendieron por mis costados y se colaron bajo la falda del vestido. Me apretó más contra él. Ni siquiera pude contestar. No quería que parara, no quería dejar de sentir su piel contra la mía, su sabor en mi boca. Y necesitaba más, mucho más, todo lo que estuviera dispuesto a darme.
Pero la verdadera pregunta era: ¿cuánto estaba dispuesta a entregarle yo?
—¿Laura? —insistió el policía.
Por toda respuesta adelanté mis caderas y busqué sus labios. Profundicé en el beso hasta que quedó claro que lo único que iba a poder calmarme era llegar hasta el final con él. No obstante, aunque el gemido que exhaló Leo resultó de lo más prometedor, me sorprendió que me tomara de los hombros y diera un paso atrás para separarse de mí.
—¿Qué pasa?
Respiraba de forma acelerada y yo no estaba mucho mejor. La piel me ardía y el deseo se había convertido en una bestia feroz imposible de aplacar. Hubiera empezado a gimotear de no ser porque Leo esbozó una sonrisa torcida, me cargó sobre su hombro y echó a andar deprisa en dirección al coche.
—Vamos a hacer esto bien —señaló, y su voz fue poco más que un gruñido—. En mi casa. Tú y yo. Toda la noche.
—No tienes que decírmelo dos veces —balbuceé.
No veía más allá del momento en el que me cubriera con su cuerpo, de ese instante íntimo en el que mis fantasías se convirtieran en realidad.

¿Y si de verdad te quiero? – Victoria Vílchez 
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