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viernes, 18 de marzo de 2016

Besos de libro #97 Iron daugther


Ash siguió dudando. Parecía dividido. Miró hacia la puerta y por un momento pensé que iba a marcharse, que iba a dejarme allí, avergonzada y sola. Pero luego dejó escapar un suave suspiro y dejó caer los hombros, resignado.
Me miró a los ojos, dio un paso adelante, me estrechó entre sus brazos y rozó mis labios con los suyos.
Creo que ambos pensábamos que nuestro último beso debía ser rápido y fraternal. Pero cuando nuestros labios se tocaron sentí que un fuego ardía en mi vientre. Lo atraje hacia mí, clavando los dedos en su espalda, y él me estrechó entre sus brazos como si quisiera que fundiéramos el uno en el otro. Metí los dedos en su pelo y mordí su labio, haciéndole gemir. Separó los labios y deslicé la lengua en su boca para que danzara con la suya. No hubo nada de tierno, ni de suave en nuestro último beso. Estuvo lleno de desesperación y tristeza, de la amarga certeza de que podríamos haber tenido algo perfecto, pero el destino lo impedía.
Acabó muy pronto. Ash se apartó. Tenía los ojos brillantes y temblaba de pasión y deseo. El corazón de ambos latía desenfrenado, y los dedos de Ash se clavaban en mis hombros haciéndome daño.
-No vuelvas a pedirme esto –dijo con voz ronca.
Yo estaba sin aliento y no pude contestar. Me soltó y salió sin mirar atrás. Respiré hondo, contuve las lágrimas que se me agolpaban en los ojos y lo seguí.
 Iron daugther – Julie Kagawa

miércoles, 17 de febrero de 2016

Iron daughter - Julie Kagawa


Sinopsis
Medio princesa de los duendes de Verano, medio humana, Meghan nunca había encajado en ningún sitio. Abandonada por el príncipe de Invierno al que creía enamorado de ella, se encontraba prisionera de la reina de la Corte de Invierno. La guerra entre Verano e Invierno era inminente, pero Meghan sabía que el verdadero peligro no era ese, sino los duendes de Hierro: seres mágicos forjados en metal que solo su príncipe ausente y ella habían visto. Pero nadie la creía. Atrapada en el País de las Hadas, con sus poderes mágicos bloqueados, Meghan solo tenía un arma: su propio ingenio. Confiar en alguien era una locura. Encomendar su destino a un posible traidor podía ser mortal. Sin embargo, Meghan no podía evitar prestar oídos a los anhelos de su muy humano corazón.
Llevo ya algún tiempo en la Corte de Invierno. ¿Cuánto exactamente? No lo sé. El tiempo transcurre de otra manera en este lugar. Si alguna vez consigo salir de aquí, puede que hayan pasado cien años y que mi familia y mis amigos hayan muerto. Intento no pensar en ello, pero en ocasiones no puedo evitar preguntármelo. Me llamo Meghan Chase.
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No entraba en mis planes leer este libro pero al terminar el anterior no tenía muy claro cuál sería la siguiente lectura así que metí la mano en el tarro de los pendientes y salió este. Y menos mal porque si llegan a salir el tercero o el cuarto fijaos el chiste.

La primera parte, Iron King (reseña AQUÍ), me la leí allá por junio del año pasado y ya la protagonista no me hizo mucho tilín. En este libro me ha vuelto a pasar lo mismo. No he llegado ni a simpatizar ni a congeniar ni empatizar con ella en ningún momento. Los personajes que se pasan las paginas llorando me ponen muy nerviosa y este es el caso de Meghan (sí, con h) Chase.

La historia merece la pena porque nos adentra en un mundo de fantasía que está cayendo en pos de los avances científicos. El hierro le está ganando la partida a la fantasía ya que cada vez son menos los que creen en las hadas y en los personajes mágicos y más los que sueñan con los avances informáticos y tecnológicos.

Esta era también la premisa de la historia que se desarrolla en el primer libro. En este segundo retomamos la acción y los personajes donde los dejamos al final de Iron King.

Iron daughter me hubiera gustado infinitamente más si en lugar de que nuestra intrépida y valiente (-.-) Meghan hubiera llorado una vez por capítulo –que ya es llorar- en lugar de una vez por página. La mayor parte de las veces este, digamos, problemilla lo solventa Ash pero cuando él no está la cosa hace aguas.

Como en el libro anterior, el libro esta contado exclusivamente por Meghan. Ella es nuestra narradora. Y lo hace en pasado. Así que no tenemos ni un descanso de su presencia.

A pesar de todo y de que ha durado más de lo que creía (casi una semana) el libro me ha gustado. Los capítulos no son excesivamente largos, algunos sí pero pocos, lo que ayuda a seguir avanzando en la lectura.

Iron daughter es una segunda parte que no es para nada de transición porque pasan muchas cosas, en la que la historia está bien trazada con giros que hacen más interesante la lectura y que deja la puerta abierta para la tercera parte. Y ya solo me quedan dos libros para terminar la saga.

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