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viernes, 9 de diciembre de 2016

Besos de libro #127 Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja



- Muy bien, milady, es usted una negociadora formidable. Acepto sus términos. -Se acercó a ella y continuó hablando en un tono bajo y seductor-: Entonces, ¿sellamos nuestro acuerdo con un beso?
Callie contuvo el aliento y se puso rígida ante la pregunta. Ralston sonrió al notar sus nervios. Le pasó un dedo por el nacimiento del pelo y le colocó un mechón detrás de la oreja. Ella lo observó con aquellos ojos castaños abiertos como platos y él sintió una punzada de ternura en el pecho. Se inclinó hacia ella poco a poco, como si la joven pudiera asustarse en cualquier momento, y le rozó los labios con los suyos, tocándoselos brevemente antes de que ella retrocediera y se llevara la mano a la boca.
Gabriel le dirigió una mirada sincera y esperó a que hablara.
- ¿Pasa algo? -preguntó él finalmente, al ver que ella no decía nada.
- ¡N-no! -dijo Callie demasiado rápido-. Nada, milord. Er… esto… gracias.
Él contuvo la risa.
- Me temo que se equivoca. -Ralston hizo una pausa y observó la confusión en el rostro de la joven-. Debe saber que cuando accedo a hacer algo, lo hago bien. Ese no es el beso que está buscando, ratoncita.
Callie frunció la nariz al oír el apodo que le había puesto.
- ¿Ah, no?
- No.
El nerviosismo que la embargó se hizo patente cuando volvió a jugar con la borla de la capa.
- Ah, bueno. Este no ha estado mal. Estoy bastante satisfecha con la manera en que hemos sellado nuestro trato.
- Muy amable, pero no es a eso a lo que debe aspirar -dijo él, cogiéndole aquellas manos inquietas entre las suyas, con una voz más profunda-. Ni debería irse hasta que el beso la deje satisfecha por completo.
Ella dio un tirón a sus manos, pero se rindió al ver que él no la soltaba y, en cambio, la acercaba más y le obligaba a ponerle las manos en los hombros. En ese momento, él le acarició el cuello, haciéndole contener el aliento.
- ¿Cómo debería dejarme? -preguntó con voz aguda.
Entonces él la besó. La besó de verdad.
La apretó contra su cuerpo, presionando sus labios sobre los de ella, poseyéndolos, mostrándole algo que Callie jamás había imaginado. Sus labios, firmes y cálidos, juguetearon con los de ella, tentándola hasta hacerla jadear. Él captó el sonido con su boca y aprovechó que había separado los labios para acariciárselos con la lengua, saboreándolos hasta que ella no pudo soportar la tensión. Intentó leerle los pensamientos y, justo cuando pareció que Callie no podría sostenerse sobre las piernas, la abrazó con más fuerza y profundizó el beso, cambiando la presión. Ahondando todavía más y acariciándola con firmeza.
Y ella se perdió.
Callie notó que se consumía, que necesitaba corresponder a aquellos movimientos. Sus manos parecieron cobrar vida propia y le acariciaron los anchos hombros antes de rodearle el cuello. Comenzó a buscar la lengua de aquel hombre con la suya y fue recompensada con un profundo gemido de satisfacción antes de que él la apretara con más fuerza, consiguiendo que la atravesara otra oleada de calor. Ralston se apartó levemente y ella lo imitó, pero él detuvo su retroceso cerrando escandalosamente los labios en torno a su lengua y succionándola con suavidad… La sensación hizo que a Callie se le desbocara el corazón y, al mismo tiempo, estallara en llamas.
Él tenía razón. Eso era lo que había ido a buscar.
Entonces Ralston interrumpió el beso y le recorrió la mejilla con los labios de camino a la oreja, donde capturó el suave lóbulo entre los dientes y lo mordisqueó con ternura, provocando que unos estremecimientos de placer la atravesaran desde los pies a la cabeza mientras él lamía la sensible piel. Callie oyó un gemido en la lejanía y se dio cuenta demasiado tarde de que era suyo.
Notó que él curvaba los labios junto a su oreja antes de hablar.
- El beso no terminará hasta que esté satisfecha. -La respiración entrecortada convirtió aquellas palabras en una caricia.
Él volvió a buscar sus labios, reclamando de nuevo su boca y despojándola de cualquier pensamiento con aquella intoxicante y generosa caricia. Lo único que ella quería era estar más cerca de él, que la abrazara con más firmeza. Y, como si él le hubiera leído los pensamientos, la estrechó entre sus brazos y la besó más profundamente. El calor la consumió; aquellos labios suaves y provocadores parecían saber cómo satisfacer todos sus deseos secretos.
Cuando él apartó la boca de la de ella, Callie se encontraba sin fuerzas. Las siguientes palabras atravesaron la neblina sensual que la envolvía.
- Debería dejarla anhelando…

Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja – Sarah MacLean

lunes, 21 de noviembre de 2016

Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja - Sarah MacLean


Sinopsis
1. Besar… apasionadamente.
2. Fumar puros y beber alcohol.
3. Montar a horcajadas.
4. Practicar esgrima.
5. Asistir a un duelo.
6. Disparar una pistola.
7. Jugar (en un club de caballeros).
8. Bailar todos los bailes en una fiesta.
9. Ser considerada hermosa. Una sola vez.
Una de las reglas sociales más conocidas dice que una joven de buena familia nunca debería acudir a casa de un marqués de mala reputación y pedirle un beso apasionado. Sin embargo, para conquistar a este granuja, lady Calpurnia Hartwell deberá romper todas las reglas…
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Pues me ha encantado la historia. Ha sido empezar y no poder dejar de leer por lo que me lo he ventilado en menos de un día.

A Sarah MacLean la conocí con la tetralogía de los Canallas, libros que están reseñados en el blog y que me gustaron mucho. Había leído que esta trilogía anterior de ella estaba aún mejor y que gustaba más. Y así ha sido. Pero la razón principal por la que he empezado este libro es que me faltaba solo la N del reto Tu blog en libros para terminarlo y Neus de Sin libros no soy nada, que además es la creadora del reto, muy amablemente me lo sugirió.

Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja está narrado en tercera persona y en pasado pero teniendo de referencia en la práctica totalidad del libro a Callie. Me hubiera gustado que ahondaran un poco en los sentimientos de Gabriel y que fuera centro en unas cuantas escenas más para poder conocerlo mejor sin que Callie estuviera presente.

Pero así y todo Gabriel ha sido un personaje que me ha gustado y del que he ido siguiendo su evolución junto con Callie a lo largo de las páginas. Y me ha gustado sobre todo porque es un personaje que no niega lo que es, ese granuja del que se jacta. En ningún momento intenta engañar a nuestra protagonista o al lector aunque el único engañado sea él por él mismo. Es un personaje fuerte, irónico y sarcástico con unos cambios de humor muchas veces incomprendido hasta por él.

A Callie nos la presentan como una chica de veintiocho años, que para la época es una solterona, pasiva y gris que vive su vida pasando desapercibida por todo el mundo hasta que en un momento dado, alentada por su hermano todo hay que decirlo, decide que ya está bien y emprende un cambio que ella misma no se cree capaz de llevar a cabo.

Ver la evolución de Callie y Gabriel juntos, de sus encuentros cada vez más íntimos, apasionados y subidos de tono y de la mordacidad que se impone entre ellos en sus diálogos hace que dejar el libro de lado sea muy difícil y se lea prácticamente de corrido. Y todo ello escrito con un vocabulario impecable describiendo escenas de erotismo altamente calientes sin caer en la soez.

Sí, le doy la máxima puntuación porque me lo he pasado muy bien con la lectura del libro y me he descubierto en varias partes con la sonrisa en la boca por estar leyendo algo con lo que estaba disfrutando y esas cosas hay que valorarlas también.

Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja ha sido un libro que me he enganchado desde el principio hasta el final y que, sin ser nada nuevo ya que cae en el tópico de lord granuja chica inocente que cae en sus redes, es una gozada de leer y de disfrutar en todo momento.

¿Lo conocíais?
¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
Contadme
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