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viernes, 28 de noviembre de 2014

Besos de libro #37 Otra vez tú (I)



Entrelazó sus dedos con los míos con decisión y me arrastró hacia el centro del local. A continuación, como si fuese lo más normal de mundo, sus manos se enredaron en mi cintura y pegó su cuerpo al mío todo lo que pudo, dejándome sin respiración.
   Comenzó a moverse lentamente, llevándome con él, a pesar de que la música que sonaba de fondo era una especie de salsa con un ritmo frenético. Mantuve la vista clavada en el suelo durante lo que pareció una eternidad, intentando convencerme de que sus manos no me quemaban y de que su olor no me hacía enloquecer.
   Se me erizó el bello de la nuca cuando sus labios rozaron mi oreja.
   —¿Por qué no me miras? —preguntó, pronunciando cada palabra con una inquietante lentitud.
   <<Porque estamos tan, tan sumamente cerca, que sé que si alzo la cabeza sufriré un infarto de un momento a otro. Y soy demasiado joven para morir. Quiero tirarme en paracaídas, quiero tener hijos, quiero teñirme el pelo de color naranja al cumplir los cincuenta...>>.
   No, no.
   Tenía que ser fuerte.
   No podía permitir que Alex tuviese poder sobre mí. Era agua pasada. Y podíamos ser viejos conocidos, lo único que debía hacer era comportarme como una persona adulta y madura de veintisiete años que tenía un trabajo estable en una prestigiosa editorial. Esa era yo. Emma, la invencible.
   Levanté lentamente la cabeza hasta que nuestras miradas se encontraron.
   Alex sonreía. Tenía los ojos brillantes, ligeramente entrecerrados a causa de ir algo achispado. Me sobresalté cuando sus manos descendieron despacio por la curvatura de mi espalda, acercándose peligrosamente a mi trasero.
   No, bajo ningún concepto.
   Por encima de mi cadáver.
   —¿Qué se supone que estás haciendo? —siseé.
   —Te acaricio la espalda —sonrió más abiertamente y se aventuró a inclinar su cabeza hacia la mía—, de momento...
   —No puedes tocarme —aclaré, pero no me moví. No permitiría que él llevase el control de la situación. Me mantendría firme. Sería implacable. Sería letal.
   —¿Por qué no?
   —Eh, déjame pensarlo... —fingí que meditaba, apoyando un dedo sobre mi barbilla—. ¡Ah, sí, lo tengo! ¡Porque ya no estamos juntos! —concluí, alzando levemente la voz.
   Alex no pareció escuchar mis palabras, pues una de sus manos rozó el borde de mi camiseta y sus dedos se internaron bajo ésta, acariciándome la piel, trazando cálidos círculos...
   ¿Cómo se atrevía...?
   ¿Cómo osaba hacer algo tan íntimo después de todo lo que había pasado entre nosotros?
   Cuando volví a bucear en el océano de sus ojos, advertí que me retaba con la mirada, mostrándome una estúpida sonrisa presuntuosa. Tal comportamiento merecía una acción ofensiva.
   Lentamente, descendí las manos desde sus anchos hombros hasta su torso, palpando cada centímetro de su cuerpo por encima de la ajustada camiseta negra que vestía. Alex pareció asombrarse en un primer momento, pero en seguida volvió a mostrarse seguro de sí mismo mientras me levantaba ligeramente la camiseta para acariciar la piel de mi espalda con más libertad.
   Di un pequeño saltito, angustiada. Apenas podía tragar saliva y respirar se estaba convirtiendo en una tarea ardua. Ese hombre enviaba ondas electromagnéticas de calor a mi cuerpo como si fuese un maldito microondas.
   ¿Hasta dónde quería llegar?, ¿qué extrañas ideas se amontonaban en su diminuto cerebro?
   Finalmente, tomando una acción arriesgada, descendí todavía más las manos hasta tocar su cinturón y el borde de los vaqueros. Y me quedé ahí, quieta, congelada, a la espera de que al fin él se apartase.
   Pero no lo hizo.
   Inclinó su cabeza escondiendo su rostro en mi cuello e, inmediatamente, sentí la humedad de sus labios cuando comenzó a depositar pequeños besos por mi clavícula. Me estremecí de los pies a la cabeza. Era una sensación extraña pero, al mismo tiempo, agradablemente familiar.
   Abrí los ojos de golpe, sintiéndome fuera de mí misma, como si estuviese drogada —cosa bastante probable, dado la cantidad de copas que ahora intentaba digerir mi estómago. Esa noche trabajaba a jornada completa—. Luces de diversos colores danzaban de un lado para otro, aturdiéndome, y la gente a nuestro alrededor seguía bailando sin descanso, totalmente ajena al hecho de que mi vida estaba a punto de desmoronarse como un castillo de naipes frente a un furioso terremoto. La música salsa que sonaba de fondo me sonaba, ¿no era Marc Anthony o algo así? ¡No lo sé, no lo sé, no podía pensar con claridad!
   Alex estaba mordisqueándome el lóbulo de la oreja y ese simple gesto era suficiente para nublarme la mente. El único pensamiento que tenía claro era que, definitivamente, no estaba siendo letal.
   Pero cuando sus labios se deslizaron suavemente por mi mejilla, incluso aplasté ese último resquicio de cordura. Sencillamente, mi mente se quedó en blanco.
   Alex se alejó unos centímetros para poder mirarme a los ojos. Probablemente, ése era el momento exacto en el que debería haberme hecho a un lado, interponer con firmeza una mano entre nosotros y decir: <<Tenemos que dejar de comportarnos como unos adolescentes>>.
   Pero, dado que lo único que hice fue mirarle ligeramente embobada, Alex sujetó mi rostro entre sus manos y me besó, con tal intensidad que me temblaron las piernas. Fue como si de pronto olvidase todo lo malo que había ocurrido entre nosotros, porque besarle se me antojaba algo tan natural como respirar. Y su atrayente aroma era tan reconfortante... tan... normal...
Jadeé y entreabrí los labios, permitiendo que nuestras lenguas se rozasen. Alex rodeó mi cintura con la mano que tenía libre y, me estrechó con tanta fuerza, que en un momento dado advertí que mis pies habían dejado de tocar el suelo y que él me sostenía entre sus brazos.
Otra vez tú Alice Kellen
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10 comentarios:

  1. Me encantó esta novela muy divertida, ademas que el personaje de Alex me encantó y este beso... ainss este beso es genial!
    Bicos!

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  2. aiss leí llévame a cualquier lugar, de la misma autora y me encantó! A ver si puedo hacerme con este ! Gracias <3

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  3. Tengo una relación de amor-odio muy curiosa con esta sección jajajaja me encanta pero odio que mi lista de pendientes suba y suba...

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  4. Qué buen beso¡¡¡ me gusta esta entrada- sección y descubrir si conozco la escena o es totalmente nueva para mi¡¡ un beso... gracias¡¡¡

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  5. Vaya, qué bonito fragmento de otro libro que no he leído.
    Te sorprendería la cantidad de libros que descubro en esta sección
    Besos

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  6. ¡Me pasa lo que a Estefania! Jajaja
    Que beso tan *-* Jo Son tan monos... Y ella intentandose hacer la fuerte.. Jajaja ay
    ¡Besos! <3

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  7. que bonito!! tengo que leerme este libro!! besos

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  8. ¡Qué bonito fragmento! No lo he leído, pero me lo apunto para ponerle remedio lo antes posible. Besos

    Por cierto, te he nominado a unos premios en mi blog:
    http://montonesdelibrosporleer.blogspot.com.es/2014/11/premio-lovely-blog-award-hola-lasemana.html

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  9. gracias como siempre por estas entradas tan románticas chao

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