COMENTARISTAS

domingo, 30 de septiembre de 2018

IMM (67) Septiembre'18



Otro mes que se acaba (y esperemos que el calor también) y aquí vengo a hacer resumen de los libros que han llegado este mes a mis estanterías. Y la cosa es que hasta mitad de mes más o menos solo había un libro, pero en los últimos días han llegado bastantes, como podéis ver. Así que vamos al lío.

  • Cielo infinito de Katharine McGee publicado por RBA/Molino. Es la tercera parte de El piso mil y estoy deseando leerlo.
  • Los ladrones de humo de Sally Green publicado por Océano Gran Travesía.
  • Nuncanoche de Jay Kristoff publicado por PlazaJanés. Tiene muy buena pinta.

  • Eterna vigilia de Marisha Pessl saldrá a la venta este mes de octubre publicado por RBA/Molino. Será una de mis próximas lecturas.
  • Cazados de Meagan Spooner publicado por La Galera.

Un frío de muerte de Fedra Egea autopublicado en Amazon. Os dejo la reseña porque el libro lo leí hace tiempo y me gustó mucho, como todo lo que escribe Fedra.



Siempre hemos sido nosotros de Patricia Bonet autopublicado también en Amazon. Me toco en un sorteo den FB de la autora y estoy supercontenta porque acababa de terminarlo en digital y me gustó mucho. En breve tendréis la reseña por aquí.


También me he comprado estas luces de hojas para las fotos de Instagram para este otoño que acabamos de empezar. Y las gomas de pelotas de tenis todavía no las tenía todavía y al verlas en Tiger no me pude resistir.

Esto es todo por este mes. 
¿Qué libro os llama más la atención? 
¿Habéis leído alguno?
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sábado, 29 de septiembre de 2018

Entrevistando a... #5 Nieves Hidalgo



Tras el mes de pausa en la sección, hoy volvemos con otra entrevista a una de nuestras autoras españolas de romántica por excelencia, que no es otra que Nieves Hidalgo. Os dejo con ella.

¿Quién es Nieves Hidalgo?

Una persona del montón, pero con mil aventuras que no dejan de dar vueltas en mi cabeza y tengo que sacar al exterior. Esposa, madre y ama de casa (ninguna de las funciones las hago demasiado bien porque me paso la vida escribiendo). Me encanta leer, viajar, la buena música y el cine. Y soy terca como una mula (con perdón de la mula)

¿Escribes y/o trabajas?

Trabajo escribiendo. Antes, prestaba mis servicios en la banca y escribía por las noches; ahora, dedico mi tiempo en exclusiva a lo que más me gusta, compartir mis historias con los lectores.

¿Cuándo empezó tu interés por los libros? Tanto como lectora como escritora.

Cuando empecé a saber juntar letras. Soy, desde muy pequeña, adicta a cualquier cosa escrita, si no tengo un libro a mano me conformo incluso con el catálogo de un supermercado, no te digo más. A los doce años ya empecé a escribir mis batallitas. 

Como lectora, ¿qué tipo de historia buscas cuando te acercas a un libro?

Aunque prefiero la novela romántica, porque está repleta de aventuras, leo cualquier género. Si está bien escrito y me atrapa, puedo pasar de policíaca a biografía, fantasía o Historia pura.

¿Cuáles son tus aficiones? ¿En que ocupas tu tiempo libre?

Como te decía antes, me encanta viajar, conocer otros países y su modo de vida. Leer, más que una afición, es un vicio. Y me chifla el cine, sobre todo el de acción y el de dibujos animados. Tiempo libre tengo poco, pero siempre busco un hueco para crear salir a cenar o ver a los amigos.

¿Cómo es el proceso de creación en tu caso? ¿Es antes la historia o son los personajes?

Unas veces, la historia; otras, los personajes. He escrito novelas partiendo de un anillo visto en una joyeria, y otras imaginando a una mujer de coraje en la Edad Media. Sea de una forma u otra, hago un bosquejo en mi cabeza de lo que quiero contar y, desde ahí, voy creando todo lo que sucede alrededor de los protagonistas.

¿Desde que surge la idea para una historia sabes cómo va a acabar? ¿Planificas tus libros o vas improvisando sobre la marcha?

Siempre sé como va a acabar: bien; en romántica, que es el género que más escribo, es obligado. Planifico, pero poco, no te quiero engañar, soy más de variar sobre la marcha, según me lo van pidiendo los personajes. Si me pongo a escribir una novela partiendo del borrador original, la que publico acaba pareciéndose como un huevo a una castaña porque voy cambiando situaciones, personajes y diálogos. 

¿Te inspiras en alguien a la hora de crear a tus personajes o son creación totalmente tuya?

Me es imposible inspirarme en una persona para crear a mis protagonistas, son pura fantasía. Por supuesto, puedo fijarme en un rasgo específico de alguien que vea por la calle, pero incluso me cuesta elegir a un actor o actriz para los fanart cuando me lo piden.

¿Tienes algún sitio, hora o manía a la hora de sentarte a escribir?

Siempre he tenido mi rincón privado, en el que solo se entra con cita previa, jajaja. Ahora, suelo escribir por las tardes. O a media noche, como en este momento, porque no puedo dormir y aprovecho para contestar a tus preguntas. ¿Manías? Sí: tener todas las notas que voy tomando desparramadas por la mesa. Soy de las de: no me toques lo que tengo descolocado que yo sé dónde está cada cosa. Y necesito silencio, soy incapaz de escribir con música porque si me sé la pieza, me pongo a tararearla y se me va el santo al cielo.  

¿Qué se siente cuando entras en una librería y ves tus libros colocados en las estanterías para que la gente pueda comprarlo?

Publico desde el 2009. ¿Te crees que cuando los miro sigue sin darme la sensación de que sean míos?

¿Qué es lo más bonito que te han dicho de tu libro? ¿Y la crítica más negativa? ¿Te esperabas tan buena acogida?

Lo más bonito: que he ayudado a alguien con mis novelas en una situación desesperada, consiguiendo que olvidara la pena. Eso no tiene precio.
La crítica más negativa: con sinceridad, no la recuerdo. Como todas, he tenido alguna lectora a la que no he conseguido convencer, no se puede gustar a todo el mundo. Pero creo que de todas las reseñas se aprende. Es de agradecer incluso una mala, porque no deja de llevar tiempo hacerla.
Nunca imaginé, cuando publiqué la primera novela, que las lectoras iban a seguir pidiéndome una aventura tras otra. Sigo en esa nube a la que me subí cuando me dijeron que salía al mercado, y no me bajo.



¿Cómo conseguiste que te publicaran tu primer libro? ¿Fue duro el proceso de encontrar editorial que te diera el sí?

Algunas veces se ha dicho que envié mis novelas a varias editoriales y que una me contestó, pero no es así. La realidad fue que envié Lo que dure la eternidad, mi primer novela publicada, que no escrita, a un concurso. Lo hice para dar cumplimiento a una gran amiga, que me ha apoyado siempre. No gané, pero el manuscrito llegó a manos de Marisa Tonezzer, que entonces era la editora de Vergara, y me llegó un e-mail diciendo que quería publicarla. A la pregunta de si utilizaría pseudónimo contesté que no, que quería publicar con mi nombre. Nos arriesgamos juntas, en ese momento todo lo que llegaba era de anglosajonas. Nunca se lo agradeceré bastante.
Desde ese momento, todo vino rodado, me pidió también novelas Editorial Planeta y no he dejado de sacar al mercado mis historias. Si dijera que ha sido complicado publicar, mentiría como una bellaca.

¿Te ves autopublicando?

No. Porque soy una calamidad para ciertas cosas, y solo pensar en tener que maquetar y demás me da escalofríos. ¡Si hasta lo paso fatal cuando tengo que descargarme un programa! Admiro a los autores que se lo hacen todo, pero yo no sería capaz.   

Cuéntanos un poquito cómo surgió la idea para ‘Rivales de día, amantes de noche’. Se planea como saga, ¿Cuántos libros tienes en mente?

Va a ser una trilogía, ya estoy en proceso de corrección de la segunda entrega y escribiendo la tercera. Penguin Random House quería una trilogía de Regencia para sacar en Vergara y me lo propusieron. Como tengo aún unos veinte borradores en los cajones, elegí tres historias. He tenido que adecuarlas, eso ha sido lo más trabajoso. Y cambiarlas de arriba abajo, claro. Ahora, ninguna de las tres se va a parecer en nada a los borradores, como me pasa siempre. 

Una cosa que siempre me pica la curiosidad es el tema de los nombres de los personajes. En tu caso, ¿cómo los bautizas? ¿De dónde surgen sus nombres?

Mira, en eso sí que tengo una manía: nombre de pronunciación suave, apellido con fuerza. O al revés. Procuro buscarlos así, tiene que gustarme su sonido. Algunos me los invento, como el de Lo que dure la eternidad, Dargo. Su nombre se me ocurrió viendo un film de aventuras de Burt Lancaster. Pero, por norma, los busco entre el elenco de películas. Otra manía es la de incluir el título en una de las frases de la novela.

¿De todos tus libros, tienes uno que sea la niña de tus ojos?

La pregunta del millón. Quiero a todos por igual, pero no cabe duda de que hay algunos especiales. La página rasgada, porque es muy personal; Amaneceres cautivos, creo que es mi mejor histórica; Lo que dure la eternidad, porque es el buque insignia; El Ángel Negro, puede que la mejor aventura; Orgullo sajón, por la época… Como ves, tengo muchas niñas de mis ojos.



Si llevaran al cine tu libro, ¿qué actores te gustaría que encarnaran a tus personajes?

Bueno, también podría tocarme la lotería. No, en serio, aquí estamos con el problema de no saber ponerles cara a mis protagonistas. Lo pensaré cuando me propongan llevar un libro a la gran pantalla… o cuando me toque la bono-loto y me convierta en productora.

¿Tienes personas de confianza a las que le das a leer en primicia tus libros para que te den opinión antes de mandarlos a ninguna editorial?

Tengo un cuarteto maravilloso que me vuelve loca cuando empezamos a corregir. No me pasan ni una. Pero estoy deseando acabar una novela para empezar a mandarles capítulos porque, aunque a veces quisiera guillotinarlos, las carcajadas están aseguradas. Nos lo pasamos bomba y es lo mejor de escribir, ese proceso de corrección en el que te das cuenta de los gazapos que metes... y que te vienen señalados en colorines con comentarios hilarantes.

¿Cómo ves el panorama editorial ahora en España?

Eso debería contestarlo una editora, puesto que hay muchos autores que se están auto publicando.

Déjenos usted todas sus redes sociales para que podamos acosarla bien.


Para terminar la entrevista, ¿algún mensaje para tus seguidores/lectores?

Darles las gracias por estar siempre ahí, pendientes de mis novelas. Me encanta que no me dejen respirar y no paren de pedirme nuevas aventuras. Son lo más importante, lo saben. Les mando todo mi cariño.

Muchas gracias por tu tiempo, y por ofrecerme la oportunidad de entrevistarte.

Ha sido un placer charlas con vosotros. Gracias por darme la oportunidad de acercarme a los lectores. Un beso grande para el equipo y para los seguidores de NADIE ESTÁ SOLO.



Reseñas de Nieves Hidalgo en el blog:
Reinar en tu corazón
Lobo

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viernes, 28 de septiembre de 2018

Besos de libro #211 13 locuras para enamorarte


—¿Por qué no puedes dejar de hablar?
Jason descendió la mirada hasta esos labios que se movían.
Inspiró hondo, llevándose el aroma de su colonia afrutada.
—Así que, en teoría…
Y entonces la besó. No se paró a plantearse si hacerlo estaba bien o mal, ni si era la peor idea de toda su vida; simplemente lo hizo por impulso, como no hacía nada más, y sintió una extraña satisfacción cuando el silencio, al fin, los envolvió. Los labios de Autumn estaban tensos e inmóviles, pero eran suaves e, incomprensiblemente, él tuvo ganas de hundir la lengua en ellos y separarlos con delicadeza. Se apartó como si quemase en cuanto ese pensamiento lo azotó.
—¿Has perdido la cabeza? —gritó ella.
—Eso parece… —Y lo decía en serio.
Autumn se acarició con la punta de los dedos el labio inferior mientras él se daba la vuelta y proseguía con la incansable búsqueda como si no acabase de besarla.
—¿No piensas decir «lo siento»?
—¿Te ha parecido un beso horrible?
—No, ¡sí!, ¡claro que sí! Pero esa no es la cuestión.
Jason se agachó y miró debajo de una butaca antes de incorporarse. Ella lo siguió cuando entró en el dormitorio que creía que había sido de Miranda, porque el armario que habían dejado, y que ahora estaba lleno de humedades, era blanco con ribetes de color salmón y las paredes estaban pintadas de rosa.
—¿Los besos no significan nada para ti?
—Claro que sí. Significan «silencio».
—Muy gracioso. —Se cruzó de brazos.
Él suspiró hondo y se paró delante de ella.
—¿Qué quieres que te diga? Sí, lo siento. No sé en qué estaba pensando. —Pero, mientras hablaba, sus ojos volvieron a desviarse otra vez hasta esos labios entreabiertos, húmedos y perfectos. ¿Qué le estaba ocurriendo? Sacudió la cabeza.
—Pensarías en mí, al menos —replicó ella.
—¿Cómo dices? —Jason parpadeó confuso.
—Nada. Solo que, si me has besado, es lo lógico.
—Ni siquiera sé a dónde quieres ir a parar…
—Intento aclarar las cosas, evidentemente.
—Pues te aseguro que no lo estás consiguiendo.
—Probemos de nuevo, a ver quién tiene razón.
Antes de que Jason pudiese retomar su camino, Autumn se inclinó hacia él y sus labios se unieron otra vez. Y fue un beso furioso, pero lejos de dejar que se alejase, él sintió la necesidad de retenerla contra su cuerpo y la ropa todavía mojada. Autumn se sorprendió cuando las manos de Jason se posaron en su espalda y su boca se movió sobre la suya, porque justo en ese instante el corazón empezó a latirle a trompicones traicionando su firme intención de dar un paso atrás de inmediato. Por suerte, no le hizo falta hacerlo; antes de que pudiese empezar a asimilar lo que estaba ocurriendo, Jason se apartó e inspiró con fuerza, como si hubiese estado conteniendo la respiración durante el beso. La linterna estaba en el suelo enfocando la pared de enfrente.
—Joder —susurró en medio de la oscuridad.
Ella, en cambio y por primera vez en mucho tiempo, se había quedado sin palabras. Tuvo que hacer un esfuerzo para ignorar las ganas que tenía de volver a besarlo, porque había sido similar al leve estallido que precede en los fuegos artificiales la caída de una lluvia de luces.
Carraspeó antes de hablar.
—Buscabas unas llaves.
—Buscaba… —repitió con la voz ronca y un segundo después sus bocas se unieron por tercera vez consecutiva.
Autumn cerró los ojos cuando sintió su lengua acariciándole el labio inferior, instándola a dejarle entrar, tentándola. Un jadeo agitado escapó de su garganta cuando lo hizo y se coló en la humedad de su boca. Sus besos eran perfectos; lentos pero intensos, firmes pero suaves. Y Autumn se dejó llevar por el placer de sus caricias, confundida y excitada, como si fuese un chico que acababa de conocer en un local de copas tras una interesante conversación y no el que pretendía derribar uno de los lugares que más le importaban del mundo. Recordó algo que había pensado aquella misma mañana: lo agradable que sería hundir los dedos en su pelo rubio y despeinarlo, o verlo al despertar, cuando aún no hubiese tenido tiempo de colocar cada mechón en el lugar adecuado. Así que lo hizo. Alzó la mano y le acarició el cabello húmedo por culpa de la lluvia que caía fuera, sobre la ciudad, aniquilando esa armonía.
—Esto no es normal… —susurró Jason cuando sus labios descendieron por su barbilla hasta encontrar el pulso que latía descontrolado en la garganta. Y tuvo ganas de mordisquear la piel aterciopelada y lamerla de arriba abajo.
Jason no recordaba haber sentido nada igual.
De hecho, tampoco pensaba que fuese a sentirlo nunca, ni mucho menos en ese momento, cuando lo único que había pretendido era conseguir que parase de hablar. Y unos minutos más tarde, ahí estaba, volviéndose completamente loco, deseando bajar la cremallera de ese vestido como no había deseado nada más en toda su vida. Estaba tan excitado que los pantalones le molestaban, algo que ella descubrió en cuanto la empujó contra la pared más cercana y su cuerpo se frotó contra el suyo con un atormentado balanceo, como si estuviesen haciéndolo allí mismo con la ropa puesta.
Le tomó la nuca y la besó con más dureza.

13 locuras para enamorarteAlice Kellen
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miércoles, 26 de septiembre de 2018

La estrella de medianoche - Marie Lu




Sinopsis
Hubo un tiempo en el que la oscuridad cubrió el mundo, y la oscuridad tenía una reina. Adelina Amouteru está harta de sufrir. Le ha dado la espalda a aquellos que la traicionaron y ha llevado a cabo la mayor de las venganzas: vencer. Su reinado como Lobo Blanco ha sido triunfal, pero con cada conquista su crueldad aumenta. La oscuridad de su interior ha empezado a perder el control y amenaza con destruir todo lo que había conseguido. Cuando un nuevo peligro aparece, Adelina se ve forzada a revisitar viejas heridas. Ahora ya no está solo ella en peligro, sino todos los Élites. Con tal de conservar su imperio, Adelina deberá consentir una alianza entre sus Rosas y los Dagas para participar en una singular aventura.
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Bueno, aquí estamos con la trilogía terminada. Y os puedo decir que este ha sido el libro que más me ha gustado de los tres a pesar del final agridulce que tiene para mi gusto. Pero también es verdad que este final me ha gustado más que el final de la trilogía Legend.

La estrella de medianoche vuelve a estar narrado por Adelina mayormente en primera persona y en presente. Pero también tenemos capítulos desde el punto de vista de Raffaele. Maeve, Magiano y Teren también tienen algún capítulo. Pero todos ellos narrado en tercera persona y en pasado.

Durante la primera parte del libro no me ha gustado el proceder de Adelina. Lo que hacía y las justificaciones de por qué lo hacía no me han gustado y con lo que no he podido empatizar aun sabiendo todo lo que he ha pasado anteriormente. Pero hay cierto punto en el que cambia la cosa y la historia evoluciona.


Las dudas que he venido arrastrando a lo largo de la trilogía las he visto resueltas en este tercer libro. Por fin conozco las causas de la fiebre de sangre que era algo que venía demandando desde el primer libro.

Me ha gustado mucho también el personaje de Magiano por su forma de ser y por cómo actúa con Adelina. Y Sergio también me ha parecido un buen personaje del que me hubiera gustado que tuviera un poco más de peso.

El título no puede ser más acertado. En los dos libros anteriores ya se sabe el porqué de ese título, pero este no es hasta el final que se encuentra la explicación del mismo.

Siendo este el más corto de los tres libros, me ha parecido que es el que más información nos da tanto del mundo ideado por Marie Lu como de las causas que lo llevan hasta donde nos encontramos a nuestros personajes en el primero. Y tiene, además, mucha acción, mitología e intriga por la resolución final de la trilogía.

Los personajes están muy bien construidos y definidos. Han ido avanzando y evolucionando a lo largo de la saga. No estaba de acuerdo con alguna de las decisiones que ha tomado la autora con alguno de ellos, pero como es ella la que manda, no queda más remedio que acatar lo que hay.

La estrella de medianoche es un cierre de trilogía muy bueno, dejando los cabos atados con respecto a estos jóvenes de la élite que nos han tenido en vilo durante tres libros.

¿Lo conocíais?
¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
Contadme


Otras reseñas de la autora
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lunes, 24 de septiembre de 2018

Todos los veranos del mundo - Mónica Gutiérrez


Sinopsis
Helena, decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos sus veranos de infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida en el pueblo deja de ser tranquila.
Quizás sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.
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Tenía muchas ganas de leer algo de la autora a la que le tenía el ojo echado desde que se publicó El noviembre de Kate. Y la portada de este libro me gustaba, me llamó la atención porque es de esas portadas que saltan a la vista. Y más en épocas veraniegas.

Me ha gustado mucho la historia que nos cuenta Mónica Gutiérrez en este libro por lo que no tardaré en leer más cosas suyas.

En Todos los veranos del mundo, Mónica Gutiérrez nos presenta una historia y unos personajes de lo más normales y cotidianos del mundo. Está ambientado en un pueblecito a los pies de los Pirineos totalmente idílico en el que no me importaría lo más mínimo vivir allí. Y si encima tiene esa librería, que me digan donde esta que me mudo.

La novela está narrada por Helena en primera persona y en presente. Para quien me conozca, sabrá lo poco que me gusta esta forma de narrar en las novelas, pero en este caso ni lo he notado. Desde las primeras páginas me metí de lleno en la historia y no hacía más que pasar capítulos.

Es un libro cortito y los capítulos no son muy largos por lo que la lectura no va a llevar mucho tiempo. De hecho, a mí me ha durado dos asaltos.

Vamos a conocer a Helena, ya que ella es la que nos cuenta lo que va pasando, pero también conoceremos a su familia y a la gente del pueblo. La familia de Helena no tiene desperdicio, desde una hermana ecologista a un hermano escritor, pasando por la madre viuda, y reconvertida en enseñante de cocina por cursos en su propia casa, y dos sobrinos, hijos del hermano de Helena.

Los habitantes del pueblo tampoco tienen nada que envidiarle a esta familia. Y hasta Eduardo Mendoza anda por aquí. El dueño de la librería también es un personaje, y nunca mejor dicho.

Como digo es una historia sencilla, que no deja de tener sus partes duras ya que la familia de Helena tiene reciente todavía un hecho bastante doloroso. Y las partes en las que recuerdan este hecho me han costado, precisamente porque la forma en las que las narra la autora llegan al lector consiguiendo empatizar con los personajes del libro.

Serralles me ha parecido un lugar ideal en el que pasar las vacaciones de verano e, incluso, vivir para siempre. Cada paseo de Helena por sus calles, los vivimos plenamente con ella. Y las visitas a la librería a charlar con su dueño delante de un té con galletas se me han hecho muy cortos. Como corta se me ha hecho la novela que cuando me quise dar cuenta la había terminado.

Sobre todo, a partir de que hace aparición en escena Marc, que es el amigo de la infancia de Helena. Es un hombre alegre y consecuente con su vida. Es un luchador pero que está a punto de rendirse hasta que… Bueno para saberlo tendréis que leer el libro y os aseguro que no os vais a defraudar y que el buen rato de lectura está asegurado.

Todos los veranos del mundo ha sido un libro con el que he disfrutado y me ha ayudado a hacer más llevaderos los calores estivales. Con unos personajes entrañables con los que me he encariñado a primera vista y con una historia tierna y dulce de amor, amistad, familia y compañerismo.

¿Lo conocíais?
¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
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viernes, 21 de septiembre de 2018

Besos de libro #210 Hasta que te rindas


—No lo haré si no quieres —murmuro en voz baja, de manera que Vanessa no pueda oírme—, pero me muero por besarte.
Las palabras abandonan mis labios sin que sea del todo consciente de lo que le estoy pidiendo. Durante un breve instante, Lizzy no contesta. Nuestras miradas se enredan a la par que nuestros alientos, y sus ojos van descendiendo poco a poco por mi rostro hasta alcanzar mi boca.
—Quiero besarte —repito, y no creo haber dicho nada en toda mi vida con tanta sinceridad a pesar de lo ridículo que me siento.
Me percato del momento justo en el que toma una decisión porque sus dedos se entrelazan con los míos y se pone de puntillas. Finalmente, es ella la que me besa. Sus labios tantean los míos con suavidad y cautela, probándome, de una forma en nada comparable a aquella primera vez en el despacho de Loren. No titubea, no hay dudas cuando su boca se entreabre para darle paso a mi lengua, y el pequeño gemido que escapa de su garganta me hace olvidar por completo donde estamos.
Paso un brazo en torno a su cintura y la estrecho con más fuerza mientras ladeo la cabeza para profundizar en el beso, perdido en su sabor y en la presión que ejerce su cuerpo contra el mío, perdido en ella, y, de repente, vuelven a mí los recuerdos de la calidez de su piel, el sonido de sus gemidos resuena en mis oídos y tengo que luchar conmigo mismo para no abandonarme esa placentera sensación. Durante los segundos siguientes, mientras nos besamos, no necesito recorrer sus curvas con mis manos ni siento anhelo de su cuerpo más allá de la dulce caricia que supone este beso. Nada más allá de este momento.
Comprenderlo me desconcierta hasta tal punto que me separo de ella. No soy el único que parece confundido.
—Tengo que irme —farfullo de forma atropellada.
Apenas si me detengo a escuchar su respuesta. Me encamino con decisión hacia la puerta que da acceso a la sala donde nos cambiamos los empleados, maldiciendo para mis adentros sin tener ni idea de por qué.
«Lizzy solo es una chica y eso no ha sido más que un beso, uno de tantos», me digo, todavía aturdido.
Sin embargo, es en ese simple beso en lo único que pienso mientras me desnudo rato después frente a un buen número de mujeres y, en esta ocasión, me olvido incluso de lo poco que me gusta mi trabajo.
Puede que mi cuerpo esté sobre el escenario, pero mi mente se encuentra unos pocos pasos más allá, entre el público… con Lizzy Lodge.

Hasta que te rindasVictoria Vílchez 


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