COMENTARISTAS

sábado, 31 de marzo de 2018

IMM (61) Marzo'18



De verdad que este mes no tenía en mis planes hacerme con tantos libros, pero ya que están en casa bienvenidos sean todos. Sí, hoy toca IMM con el resumen de todo lo que ha llegado.

  • A contrarreloj de Laura Esparza publicado por Ediciones B
  • La razón eres tu II de Analí Sangar publicado por Romantic Ediciones
  • The Duff de Kody Koplinger publicado por Plataforma Neo
Estos tres libros ya los tengo leídos. La razón eres tú y The Duff están también reseñados en el blog. 

  • Caminante de Alexandra Bracken publicado por RBA/Molino
  • El rey cuervo de Maggie Stiefvater publicado por SM
  • Una arruga en el tiempo de Madeleine L’Engle publicado por Océano Gran Travesía
  • Desconocidos de David Lozano publicado por Edebé
  • Cuídate de mí de María Frisa publicado por Plaza y Janés
  • Carter y Arizona de Whitney G. publicado por Phoebe. Ya está leído y la reseña la publicaré muy pronto.
  • Un amor muy perro de Gemma Correll publicado por Plataforma.
  • Antihéroes de Iria G. Parente y Selene M. Pascual publicado por Nocturna.
Gomas no pueden faltar y, además, es que no me he podido resistir. Y lo mismo puedo decir de la taza.


Y esto es todo por este mes. Veremos cómo se presenta abril, que miedo me da.

¿Coincidimos en alguno de los libros?
¿Cual os llama más la atención?

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viernes, 30 de marzo de 2018

Entrevistando a... #1 Silvia Sancho



Hoy tocaba la sección Estantería temática, pero he decidido dejarla descansar por una temporada ya veremos lo que pasa. Así que estamos de estreno en el blog con esta sección nueva que pretendo que sea mensual.

La idea venia rondándome mucho tiempo y este mes, por fin, me he decido. Y que mejor estreno que con Silvia Sancho, la autora de ‘El verano que aprendimos a volar’. 

¿Quién es Silvia Sancho?
Es una autora novata que utiliza el apellido de su madre para publicar sus textos.

¿Escribes y/o trabajas?
Esta pregunta tiene más miga de lo que parece. Por no aburrir a nadie contestaré que escribo y trabajo, pero solo recibo remuneración por lo primero.

¿Cuándo empezó tu interés por los libros, tanto como lectora como escritora?
Como lectora tengo que remontarme atrás 30 años: recuerdo la biblioteca de mi clase, la serie blanca de Barco de vapor, Mujercitas, los libros de “elige tu propia aventura”, los que había en el salón de mi casa y me parecían ilegibles… Como escritora, te lo cuento cuando lo sea ;)

Como lectora, ¿qué tipo de historia buscas cuando te acercas a un libro?
Últimamente, la historia me da un poco igual, lo que busco es que me la cuenten bien, que no tenga que esforzarme para meterme en la trama y entender a los personajes, que me lleven de la mano sin que yo sea consciente de que me muevo. Tal vez es que me he vuelto un poco vaga, pero aprecio de verdad todo el trabajo que hay detrás de un libro así.

¿Cuáles son tus aficiones? ¿Qué tipo de música te gusta?
Mis aficiones son las normales, supongo: leer (ahora tengo a medias Carter y Arizona de Whitney G. y casi terminado, Cómo se hace una chica de Caitlin Moran), ver cine y series (anoche cayó, por enésima vez, Todos los días de mi vida, me declaro neofan de Black Mirror y estoy encantada con la vuelta de Homeland), viajar (Sintra y el norte de Italia son mis siguientes destinos), comer (en una mesa grande y ruidosa), beber (en compañía siempre y, si es bailando, mucho mejor), visitar museos, exposiciones, galerías, ir al teatro, a conciertos… cualquier actividad que huela a creatividad me llama la atención y, por eso, la afición a la que le dedico más tiempo es la escritura (además, con ella puedo hacer todo lo anterior sin gastarme un euro).
Sobre la música, siento cierta predilección por las voces en femenino: Janis Joplin, Amy Winehouse, Imelda May, Lady Gaga, Madonna, Regina Spektor, Paloma Faith, Bebe, Alaska, Chavela Vargas, Dulce Pontes… Pero también me gustan Bowie, The Doors, The Who, Dylan, The Killers… Además, procuro escuchar de todo para utilizarlo en mis historias.

¿Cómo es el proceso de creación en tu caso? ¿Es antes la historia o son los personajes?
En mi caso ha dependido del proyecto. Lo primero que escribí partió de los personajes, lo último también, pero lo que tengo ahora entre manos salió de la trama, yo les busqué para que encajaran en esa historia. “El verano que aprendimos a volar” se saltó la norma y nació del marco temporal y de la localización, imaginé un verano en ese camping y lo demás vino solo.

¿Desde que surge la idea para una historia sabes cómo va a acabar? ¿Planificas tus libros o vas improvisando sobre la marcha?
También ha dependido de cada historia. La primera la empecé a lo loco, sin tener ni idea de lo que era una escaleta. Gracias a escribirla acumulé un par de herramientas que utilicé con “El verano” y con… otras dos historias más (hasta ahí puedo leer). Esas tres han partido de una estructura planificada. La que estoy escribiendo ahora no sigue esa pauta y confieso que me está encantado no saber cómo acabará.

¿Te inspiras en alguien a la hora de crear a tus personajes o son creación totalmente tuya?
Yo soy, en gran parte, producto de las relaciones que he mantenido con otras personas. Creo que dejamos huella los unos en los otros, un recuerdo. De ahí, por fuerza, tienen que salir mis personajes: de ellos.

¿Tienes algún sitio, hora o manía a la hora de sentarte a escribir?
Normalmente, escribo en casa. Si tengo suerte, a todas horas; si no, solo por las mañanas. En mi escritorio siempre hay café solo, una botella de agua y un cenicero. A mi derecha, una mesita auxiliar con el archivador de la historia cubierto por notas, cuadernos, subrayadores, bolis y demás material de oficina, que suele terminar acompañando al café. Arranco con música mientras repaso lo escrito en la sesión anterior; cuando “estoy donde debo estar”, apago el sonido y empiezo a darle a la tecla.


¿Qué se siente cuando entras en una librería y ves tu libro colocado en las estanterías para que la gente pueda comprarlo?
Es parecido a cuando me “presentaron” a mi hijo. Me lo trajeron a la habitación del hospital después de una cesárea y yo creí que debía sentir algo como “¡Oh, Dios mío, el fruto de mis entrañas!”, pero fue algo más como “¿De verdad estaba aquí dentro?”. Con el libro, igual: debería conmoverme, pero sigo alucinando.

¿Qué es lo más bonito que te han dicho de tu libro? ¿Y la crítica más negativa? ¿Te esperabas tan buena acogida?
He tenido la suerte de recibir palabras muy, muy bonitas sobre “El verano”. Las que más me han llegado han sido las relacionadas con mi capacidad de transmitir sentimientos. Saber que he provocado una emoción en otra persona solo con palabras me da alas para seguir escribiendo. También he recibido críticas, pero mucho menos negativas de lo que esperaba. Creo que soy mi peor censora. Y ahí te respondo a la última pregunta: ¡ni de broma!

¿Cómo conseguiste que te publicaran ‘El verano que aprendimos a volar’? ¿Fue duro el proceso de encontrar editorial que te diera el sí? ¿Te ves autopublicando?
Envié el manuscrito a Pámies junto con una sinopsis y una biografía de autor, que es lo que solicitaban en su página web. Cuando firmé el contrato de edición, me comentaron que la sinopsis les había empujado a leer el manuscrito. Supongo que, en un sector tan prolífico, cuanto más fácil se lo pongas a la editorial para que lleguen hasta tu historia, más posibilidades hay de éxito. En cuanto a la autopublicación, no me veo porque me faltan aptitudes para hacerlo sola; por el momento, solo me defiendo escribiendo, para corregir, maquetar, distribuir, promocionar… necesito ayuda.


Cuéntanos un poquito cómo surgió la idea para ‘El verano…’
La idea surgió de una especie de reto personal después de haberle dedicado año y medio a una trilogía: quería saber si podía escribir una novelita. En diminutivo. Algo fresco, rápido, dulce. Pensé en el verano como marco temporal, la sierra de Madrid como emplazamiento… y salió la historia.

Una cosa que siempre me pica la curiosidad es el tema de los nombres de los personajes. En tu caso, ¿cómo los bautizas? ¿De dónde surgen sus nombres?
Hay algunos personajes que “se presentan” con nombre y apellidos y hay otros que me hacen perder mucho tiempo hasta que lo averiguo. Asier, por ejemplo, “nació llamándose Nacho, pero a las pocas páginas tuve que cambiarlo porque no iba con él. Lara, en cambio, salió en cuanto abrí su hoja de personaje. “Me dio” su nombre, sus dos apellidos y la frase con la que empieza el libro “soy ingeniera biomédica, hablo tres idiomas y estaba a punto de empezar a trabajar como recepcionista en un camping”.

Si llevaran al cine tu libro, ¿qué actores te gustaría que encarnaran a tus personajes?
Si llevaran al cine mi libro… Wow, ¿en serio? No tengo tanta imaginación, lo siento. Ya te he contado que todavía flipo cuando lo veo en una librería.

De momento solo tienes publicado un libro, pero, ¿tienes algún proyecto a la vista? Cuéntanos algo y alégranos el día.
El proyecto más inmediato es la publicación de la historia de Natalie y Dani; algo que partió de la idea de escribir una secuela de “El verano” y que, al final, se ha convertido en… otra cosa. Nat tenía mucho que decir. Y Dani también. De hecho, me han obligado a pasar once meses enganchada a su archivo (Lara y Asier lo remataron en dos). Es una historia más urbana, más ácida, que conserva la misma estructura que “El verano” (capítulos cortos, mucho diálogo), pero que toca temas más complejos. El humor sigue muy presente, el amor continúa siendo el motor de la historia y el sexo…, entre ellos dos, es… otra cosa.

¿Tienes personas de confianza a las que le das a leer en primicia tus libros para que te den opinión antes de mandarlos a ninguna editorial? ¿Qué si tienes lectores cero, vaya?
Sí, los tengo, y les estaré agradecida hasta el final de los tiempos. Pienso que su función es imprescindible.

¿Cómo ves el panorama editorial ahora en España?
Creo que se está publicando mucho y bueno, la pena es que una grandísima parte de la población se lo pierda. Si leyéramos y compráramos más, ganaríamos todos.

Déjenos usted todas sus redes sociales para que podamos acosarla bien.
Estaré encantada de recibir vuestro acoso en Facebook (Silvia Sancho), en Twitter (@Silvia_Sancho_) y en Instagram (silviasanchoautora).

Para terminar la entrevista, ¿algún mensaje para tus seguidores/lectores?
El mismo que tengo para ti: ¡GRACIAS!

Muchas gracias a ti, Silvia por inaugurar esta sección. Espero que pronto podamos conocernos en persona y poder comentar de viva voz todo lo referente a libros, lecturas o de lo que sea.
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miércoles, 28 de marzo de 2018

Cariño, cuánto te odio - Sally Thorne



Sinopsis
Lucy Hutton es la asistente de una editora de la vieja escuela, preocupada por la calidad de los títulos que publica. La editora se ve obligada a fusionar su pequeña editorial con una gran editorial comercial, y Lucy se ve obligada a trabajar con Joshua Templeman, el asistente del editor en jefe de la otra editorial, preocupado únicamente por las ventas. Lucy y Joshua se convierten inmediatamente en enemigos, pero del odio al amor ya sabemos que hay sólo un paso…
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Desde que salió a la venta este libro me llamó la atención, pero no me he decidido a leerlo hasta que en el grupo de whataspp ‘1 book, 1 coin’ comentaron que lo habían leído y que les había gustado mucho. Me picó la curiosidad y le di una oportunidad.

Si tengo que ser sincera con este libro, no me ha enganchado desde el principio. Tuvieron que pasar tres o cuatro capítulos hasta que me diera en ansia lectora y no pudiera soltarlo. De hecho, estaba leyendo otro libro mientras tanto y lo dejé aparcado porque no podía parar de leer este.

Cariño, cuánto te odioestá narrado en su totalidad por Lucy, nuestra protagonista, en presente. Pero este presente no se me ha hecho cuesta arriba por increíble que parezca incluso a mí. Es que casi ni lo he notado. Para mi gusto, al libro le ha faltado algún capítulo narrado desde el punto de vista de Joshua para poder conocerlo un poco más en profundidad y no solo desde lo que nos cuenta Lucy.

Pero me ha encantado esta historia. Es un no parar de tiras y aflojas entre los dos protagonistas porque la trama se centra en ellos exclusivamente. El marco de que trabajan en una editorial (que es otro aliciente de esta historia porque habla del mundillo del libro aunque sea de forma superficial) es el contexto perfecto para soltarlos a los dos como ayudantes de los directores para que se dedique a sus particulares jueguecitos. Que para ser personas hechas y derechas ya les vale a los dos ya que se pasan el día en menesteres propios de los adolescentes. Y este es el punto fuerte del libro porque con sus tonterías y sus pullas constantes no da tiempo al lector a aburrirse y sí a divertirse mucho.

Porque lo he leído en digital y ahí no puedo, pero si lo hubiera leído en papel lo tendría lleno de posits con escenas que me han gustado y con las que no me importaría repetir lectura.


Lucy me ha parecido muy infantil en muchas partes y un poco egoísta también. Pero, sobre todo, está ciega porque todo el mundo puede ver lo que ella se niega.

Claro que Joshua no la ayuda mucho, sobre todo al principio del libro. Pero prácticamente de momento se ve por dónde van los tiros y es por esto que me hubiera gustado algunos capítulos contados por él mismo. Este personaje me ha gustado mucho, más que Lucy.

Me los imaginaba a los dos discutiendo y tirándose los trastos a la cabeza y no podía parar de sonreir. Porque, de verdad, son un caso.

Es un libro muy entretenido y muy ameno, que me ha hecho estar hasta las tantas leyendo por las noches teniendo que madrugar a otro día. Es el primer libro que pasa del 3/5 en este año ya que los anteriores que he leído por unas cosas o por otras no han sido merecedores (desde mi punto de vista) de más nota.

Tendré que seguirle la pista a esta autora porque me ha gustado tanto la forma de escribir y desarrollar la historia como los personajes y el estilo fresco y desenfadado.

Cariño, Cuánto te odio ha sido un libro que he disfrutado mucho con su lectura, con el que me he reído (y enfadado también con Lucy por su ceguera y no querer ver las cosas) y con el que me lo he pasado muy bien.

¿Lo conocíais?
¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
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lunes, 26 de marzo de 2018

El mejor diamante - Crystal Green


Sinopsis
Primero de la serie. Como primogénito de una legendaria familia de Texas, Zane Foley tenía una gran responsabilidad. Pero, como padre viudo, debía resolver antes algo más apremiante: encontrar una niñera para su pequeña. Melanie Grandy parecía la persona perfecta. Ya se había ganado el corazón de su hija, y amenazaba con llegar también al suyo. En cuanto Melanie conoció al padre y a la hija, se enamoró a primera vista de ellos. Sin embargo, para que su historia de Cenicienta pudiera convertirse en realidad, iba a tener que revelar un oscuro secreto. Un secreto que haría imposible su sueño de pertenecer a una familia de verdad. A menos que Zane Foley estuviera dispuesto a olvidar el pasado por un futuro... con ella.
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Este es el libro que me tocó leer en la segunda edición del amigo lector invisible librófilo.

Es un libro cortito que me he leído prácticamente en dos viajes de autobús y que no está mal pero que tampoco me ha parecido nada del otro mundo.

Como digo se lee rápido y fácil. No se entretiene en descripciones para meter relleno y ese es un punto a favor del libro, pero todo transcurre tan rápido que no da tiempo a asimilar las cosas.

A ver que os explique. Zane, nuestro protagonista, es padre viudo rico como el solo que no tiene tiempo para cuidar de su hija a la que tienen en una mansión lejos de él, por lo que tiene que contratar a una niñera que le haga las veces de madre porque la pobre esta abandonadita por parte de su padre.Y aquí es donde entra Melanie que empezará a trabajar para él cuidando de niña.

Una cosa que no me ha terminado de cuadrar del libro ha sido el instalove. En la entrevista de trabajo ya se enamoran los dos perdidamente, aunque lo mantengan en secreto y se intenten resistir a ello.

Y otra que tampoco me ha agradado es que el libro esté lleno de clichés. El millonario, frio, que solo piensa en el trabajo hasta que la conoce a ella por la que siente una atracción inmediata. Ella pobre como las ratas y que, además, se avergüenza de su pasado y de lo que ha trabajado para ganarse las habichuelas cuando no me parece que ninguno de los trabajos de los que habla en el libro sean para avergonzarse.

El poco tiempo en el que transcurre el libro como para que se declaren ese amor incondicional cuando se han visto un par de veces nada más tampoco me parece muy lógico.

A pesar de todos estos puntos negativos, la historia se deja leer y está bastante entretenida. Creo que forma parte de una saga y supongo que los siguientes libros serán los hermanos de Zane los protagonistas y en los que desarrollará una trama que aquí queda abierta, supongo otra vez. Pero no creo que siga leyendo estos libros.

Y poco más os puedo decir de este libro ya que es muy corto. Se pierde poco tiempo en leerlo, eso es cierto y esto es un punto a favor.

El mejor diamante es una lectura amena y ligera pero que tampoco me ha aportado gran cosa.

¿Lo conocíais?
¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
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viernes, 23 de marzo de 2018

Besos de libro #188 Sueños de piedra (II)



—¿Te…? —Coge aire entrecortadamente. Hay color en sus mejillas y se corrige a sí mismo—: ¿Podría… besarte?
Enrojezco, estupefacta.
—¿Qué? ¿Ahora?
Él también enrojece algo más.
—B-bueno, ahora estamos aquí, juntos, y tú has dicho eso, y yo me muero de ganas, y… y… ¿Por qué no?
Intento darle una respuesta ingeniosa, pero lo cierto es que no se me ocurre ninguna. No cuando él me mira así y yo no puedo evitar fijarme en sus labios. Me remuevo en mi asiento antes de volver a subir la vista a sus ojos, que han sido conscientes de mi mirada como yo lo era cada vez que él miraba mi boca. Quizás… estaría bien. Quizá… podría confirmar lo que sentí ayer por unos segundos. ¿Cómo será que él me bese? Que compartamos un beso de verdad, no solo una presión robada fugazmente…
Además, me ha pedido permiso. Permiso. Nunca nadie me había preguntado si podía besarme, simplemente habían tomado los besos que habían querido.
Por eso, tras una mirada en la que ambos contenemos la respiración, asiento con lentitud.
Él vuelve a tomar aire. Hay un susurro de tela sobre las sábanas cuando se aproxima un poco más a mí. Sus dedos se aprietan algo más sobre los míos. Casi me siento mareada mientras se inclina sobre mí. Se me acelera el pulso cuando me observa, muy de cerca. No me besa de inmediato. Me mira. Nunca nadie me había mirado así. Sus dedos tocan mi mejilla y un escalofrío me recorre todo el cuerpo. No sé cómo responder. No sé qué hacer, aparte de disfrutar del instante en el que solo siento la caricia y su respiración cercana. En el que solo veo sus ojos y sus labios.
El mundo más allá de eso se desintegra.
Los dos entrecerramos los ojos. Entreabrimos los labios.
Y me besa.
Al principio es una presión tierna de su boca contra la mía. Eso es suficiente, sin embargo. Suficiente para que la cabeza se me embote. Suficiente para que la ola de calidez me inunde. Es dulce. Es cuidadoso… Y es aún mejor cuando se convierte en una caricia. Cuando nos rozamos, cuando con lentitud nos tocamos en ese gesto. Cuando ganamos seguridad y nos acercamos un poco más, porque es tan suave, tan agradable, que no hay manera de que lo que estamos haciendo sea incorrecto.
Porque nunca me habían besado así. Porque nunca habían acunado mi rostro como lo hace él cuando lo toma. Porque nunca me habían acariciado la espalda y me habían hecho disfrutar solo con eso. Porque nunca me había abandonado de esta manera.
Nos acercamos más. Nos buscamos, esta vez sí, a propósito, los dos. Yo toco sus cabellos, él se agarra a mi cintura. No dejamos de besarnos, apartando el tiempo de nosotros. No quiero que se separe. No sabe lo que está haciendo conmigo. Puede que esto sea lo normal para él, pero no para mí. No sabe lo diferente que es a todo lo anterior. No sabe que yo nunca había tenido ese nudo en el estómago o que nunca había sentido la necesidad, que aumenta con cada segundo que pasamos anclados a la boca del otro. No sabe que nunca se me había puesto la piel de gallina como en el instante en que nuestras lenguas se entrelazan y juegan, y nos olvidamos un poco más de nosotros mismos.
Lo mejor de todo es que ni siquiera puedo pensar.
No existen otros besos, otras caricias indeseadas.
Nunca me había sentido tan limpia como en este momento.
Pero él se separa cuando los dos estamos a punto de quedarnos sin respiración. Jadeo, sorprendida al sentir que se aleja y abro los ojos, confundida.

Sueños de piedra Iria G. Parente y Selene M. Pascual
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miércoles, 21 de marzo de 2018

El club de los eternos 27 - Alexandra Roma


Sinopsis
La fama siempre tiene un precio. Julien Meadow era el chico de la eterna sonrisa, el que cantaba en el garaje con su hermano y el que se enamoró de unos ojos valientes ocultos tras una mecha rosa, los de Crysta. Nunca hubiera esperado que, a raíz de un video subido a YouTube, le llegaría la fama. De repente, su voz inunda el mundo y su cara protagoniza todas las noticias. Julien debe hacer frente a un nuevo universo lleno de altibajos, lujo, descontrol y poder. Uno en el que te vuelves adicto a focos que queman y a palabras que muerden. Uno en el que echas de menos el abrazo de un gigante o que te besen con brochazos de pintura. Todo el mundo sabe que Julien Meadow es el cantante con más éxito del planeta. Solo algunos recuerdan que fue una persona.
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Lo primero de todo quiero dar las gracias a Plataforma Neo por el envío del ejemplar que me llegó por sorpresa y sin esperarlo.

Y lo segundo que quiero decir es: ¿cómo puedes hacernos esto Alexandra Roma? ¿Por qué?

Pero hablemos del libro en sí. El club de los eternos 27 ha sido el primer libro que leía de Alexandra Roma y no por falta de ganas ya que sus historias anteriores me llamaban la atención sino más bien por falta de tiempo. De hecho, en la estantería tengo esperando su libro anterior, ‘Hasta que el viento te devuelva la sonrisa’ pero después del final de este libro no sé cuándo tendré el valor necesario para ponerme con él. 

El libro está dividido en tres partes. Durante la lectura de la primera parte, la valoración que tenía en mente para el libro era 4.5/5 estrellas porque me estaba encantando. Pero desde el prólogo se va mascando la tragedia, tragedia que va fomentado con coletillas a lo largo de toda la historia como ‘lo que vendría después’ o ‘cuando todo cambió’ y cosas por el estilo. Así no hay quien lea tranquila porque en cualquier momento estas esperando el hachazo. Que os aseguro que llega cuando más tranquila estaba leyendo.

Si a este libro le arrancara las dos o tres últimas páginas del ultimo capítulo y el epílogo mi nota seria de casi rozando el 5/5 pero con ese final… Así os lo digo.

Tengo el libro lleno de posits porque está lleno de momentos muy bonitos dentro de lo dura que es la historia por momentos a lo largo de todo el libro. Porque nos encontramos con unos personajes a los que les toca sufrir por cosas de la vida y que, incluso así, se hacen querer. La vida les golpea, pero se levantan y lo superan, con mucho sufrimiento y con mucha lucha, pero se levantan y siguen viviendo.


Tanto a Julien como a Crysta los vamos a conocer desde pequeños y los iremos viendo crecer, sufriendo con sus penas y alegrándonos con sus alegrías. Es imposible no encariñarse con ellos porque son los dos, cada uno en su estilo, adorables. Y el nexo de unión que tienen será Jeremy, el hermano mayor de Julien.

En esta historia vamos a tener un triángulo amoroso muy atípico y que me ha gustado muchísimo porque se sale fuera de lo normal y me explico. Está claro que la pareja protagonista la constituyen Julien y Crysta. Y el tercero en discordia, que en este caso es la unión, es Jeremy que va a tener con los dos un amor fraternal precioso ya que Crysta se convertirá en su mejor (y única) amiga y para Julien, Jeremy es lo primero del mundo por encima de todo. Y esto crea un triángulo, como os digo, que me ha encantado y enamorado

Escrito en primera persona y en pasado por nuestros protagonistas, se irán alternando para contarnos la historia y, así, un capítulo nos lo cuenta Julien y el siguiente Crysta. Y todo ello en el marco incomparable de un pueblecito perdido en Alaska rodeados de paisajes que quitan el hipo y de nieve.

La edición del libro es preciosa, la portada me parece muy bonita y llamativa como vienen siendo habitual en las ediciones de Plataforma Neo. Pero también quiero comentar que me he encontrado muchas erratas a lo largo de las páginas del libro de palabras que sobran o que están juntas. Incluso creo recordar que un nombre de uno de los personajes esta cambiado porque era ese personaje el que hablaba y se menciona a sí mismo.

El club de los eternos 27 me ha gustado mucho, pero ese final no te lo perdono Alexandra que me has hecho sufrir de lo lindo con él y leer con el corazón encogido todo el libro por lo que tenía que pasar, según la propia narración de los personajes.

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lunes, 19 de marzo de 2018

El chico que dibujaba constelaciones - Alice Kellen


Sinopsis
Esta es una historia de amor, de sueños y de vida. La de Valentina. La chica que no sabía que tenía el mundo a sus pies, la que creció y empezó a pensar en imposibles. La que cazaba estrellas, la que anhelaba más, la que tropezó con él. Con Gabriel. El chico que dibujaba constelaciones, el valiente e idealista, el que confió en las palabras «para siempre», y creó los pilares que terminaron sosteniendo el pasado, el ahora, lo que fueron y los recuerdos que se convertirán en polvo.
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Ya puedo volver a decir que me he leído todos los libros que tiene Alice Kellen publicados hasta la fecha. Además, los tengo todos en papel.

Este es, quizás, el más diferente que ha escrito hasta la fecha y se aleja bastante de sus otras historias. Es una obra muy cortita que se puede leer perfectamente en una sentada si tienes tiempo y te dejan.

En cuanto salió a la venta me hice con él en papel, porque todo lo que publique la autora tengo que tenerlo en físico, y en cuanto llegó a mis manos empecé a leerlo.

Aunque no es ni será uno de mis libros favoritos suyos (me sigo quedando por ahora con ‘23 otoños’ y ‘Tal vez tú’), me ha gustado mucho y me ha hecho soltar alguna lagrimilla al final de la lectura y eso que soy de lagrima muy difícil.

Porque el final me lo barrunté nada más empezar a leer. Y pensé, no será capaz de hacer esto y sí, ha sido capaz.

El chico que dibujaba constelaciones está narrado en primera persona y en pasado por Valentina. Está haciendo un balance recordando lo que ha sido su vida contándoselo todo a Gabriel. Toda la novela es una narración de Valentina a GabrielCreo que es la primera novela que leo con este estilo narrativo y me ha gustado.

Es increíble como con unos personajes normales con una vida normal y corriente como la que podría ser la de nuestros padres o abuelos, ha montado Alice Kellen esta historia que es capaz de llegar tanto al corazón y que nos encariñemos con los protagonistas de la novela sufriendo cuando lo hacen ellos y viviendo sus mejores momentos con una sonrisa en la boca.

El libro está dividido en capítulos cortitos que hacen que se lea todavía más rápido y además se divide, también, por décadas.

Posiblemente este sea el libro más íntimo y personal que la autora ha escrito hasta el momento y eso se nota en el mimo y el cariño que le ha impuesto a cada palabra que hay en cada hoja de la novela.


Normalmente huyo de este tipo de libros con argumentos así, pero con este no me he podido resistir ni a comprármelo ni a leerlo inmediatamente porque me encanta como escribe y lo que escribe Alice Kellen.

Si alguna vez tengo la suerte de poder coincidir con ella en alguna presentación, firma, feria o cualquier evento literario ya puede ir preparándose un bolígrafo para mi sola porque tiene mucho que firmar.

El chico que dibujaba constelaciones ha sido una lectura muy tierna que me ha hecho disfrutar y que me ha encogido el corazón en algunas partes. Una historia sencilla con personajes corrientes que llega hasta lo más hondo.

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viernes, 16 de marzo de 2018

Besos de libro #187 tiempo de lobos (II)



—¡No quiero desafiarte, sino desalentarte!
—Podrías cubrir todos tus encantos bajo capas y capas de porquería con el peor de los hedores, que no lograrías desalentarme. Voy a demostrarte que esto puede ser tan bueno o malo como nosotros queramos. —Los dedos ásperos se amarraron a sus costados y comenzaron a zigzaguear entre las costillas, provocando que la piel se le erizara—. Si deseas placer, lo tendrás. Así.
Buscó su boca como el sediento busca el agua. La obligó a abrirla hasta recibir la plenitud de su lengua, sujetándola por el cuello para evitar que se moviera en un intento de rechazo. Movió los labios para saborearla a placer. La provocó, y cuando ella respondió, la llenó por completo y la aprisionó entre los brazos hasta que sintió la dureza de los pezones como si fueran agujas de punta afilada. Sin dejar de devorarle la boca, sus manos descendieron a lo largo de la columna vertebral hasta desembocar en las nalgas firmes de Munia.
Ella no se retiró. Se sorprendió a sí misma tratando de contenerse para no gritar de placer cuando Hernán apretó su trasero con ambas manos, haciendo que uno de los dedos resbalara a lo largo de su hendidura hacia abajo.
¡Lo deseaba! La verdad inmutable era que todas las partes de su cuerpo palpitaban por él. Como si hubiera nacido para ese momento. Como si su destino siempre hubiera sido aquel hombre capaz de destrozar una puerta a hachazos, para después mostrarse tierno y gentil.
—Así también —añadió Hernán, masajeando la porción de carne que abarcaban las enormes palmas de sus manos—. Tienes unas posaderas casi divinas, mujer. Eres tan suave que me quitas el aliento. La vida entera. Quiero entrar en tu cuerpo y no salir jamás.
Y quería que ella lo acogiera con el mismo gozo. Respondía a sus besos. Sus caricias la calentaban hasta el punto de sentirse húmeda de pasión. Pero sus manos permanecían inertes.
Hernán lo agradeció. Si ella hubiera intentado tocarle en esos momentos, todas sus reticencias se harían gigantescas. Tan enormes que no podría controlarlas. Ni controlarse.
Le mordisqueó los labios hasta enrojecerlos todavía más y luego los recorrió con la punta de la lengua.
—Llevo días sin poder pensar en otra cosa que no seas tú —confesó—. Me pasaría la eternidad acariciándote, solo por el placer de hacerte descubrir tus propias pasiones. Dime, ¿sigues queriendo que sea rápido?
«¡No!», gritó su mente. Pero su cabeza asintió, y los ojos de Hernán se apagaron.
—Deseo concedido —sentenció.
Se apartó unos pasos sin ocultar su contrariedad. Era tal la pena que parecía mostrar que Munia comenzó a llorar cuando él le ofreció la mano. Se quedó inmóvil, desprotegida ante él. Sollozando sin control. Mirando aquellos dedos como si en ellos estuviera escrito su futuro.
Y lo estaba. Porque no podía resistirse a él. Ni a las promesas que llevaba escritas.
—No llores —le murmuró con una voz cálida y envolvente—. Es algo que ambos debemos hacer, Munia. Por ti. Por mí. Por los dos. Ven conmigo.
La mano seguía extendida. Los músculos del pecho de Hernán subían y bajaban casi al mismo ritmo contenido que los suyos. Ella entrelazó su mirada con la de él y decidió aceptar la invitación. El tacto era cálido, seguro, reconfortante. Cubría su mano con la misma ansia protectora demostrada la primera vez que la había tomado.
En aquella ocasión, examinaba sus callosidades. Ahora, pretendía examinar su alma.
Respirando hondo, comenzó a trazar círculos con el pulgar sobre el reverso, hasta arrancar de ella una brevísima curvatura de labios.
—Eso está mejor —afirmó, llevándose los dedos a la boca para repasarlos con la lengua uno a uno.
Ella sintió una alarmante debilidad azotándola de pies a cabeza. El gesto fue tan erótico que terminó por activar cada poro de su piel hasta que tuvo la sensación de que su cuerpo desprendía vapor, cuando la tumbó sobre el lecho para arrodillarse a su lado.
Intentó recuperar el aliento, pero fue inútil. Sin pretenderlo, fijó los ojos en su entrepierna.
—Parece… enorme.
—E inevitable —se disculpó, apartando la mirada como si fuera un muchachito inexperto que ocultaba su vergüenza. Buen Dios, eso era lo que estaba haciendo, se dijo. Contemplar cómo era examinado tan abiertamente le provocaba temblores de excitación y miedo en cada rincón de su cuerpo. Y el miedo era algo con lo que no estaba acostumbrado a lidiar. Con un quedo gruñido, volvió a buscar sus ojos—. Aunque me gustaría saber si te agrada lo que ves, mujer. Si me miras de ese modo, puedo pensar muchas cosas.
—Todas serían válidas. He decidido resistirme a ti.
—Pero no puedes.
Carraspeó antes de apartarse una distancia insignificante, pero muy concluyente. Sobre todo para ella.
Cuando se encontró con la mirada gris, abrió la boca con sorpresa.
Vio sufrimiento. Algo parecido a la timidez. ¿Miedo?
—Me temes… —murmuró, incapaz de creerse sus propias palabras cuando comprobó que el mentón barbudo temblaba, a pesar de que él intentara disimularlo—. Me temes, guerrero.
—No más que tú a mí, vascona.

Tiempo de lobosElena Garquin
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