COMENTARISTAS

miércoles, 17 de octubre de 2018

Siempre hemos sido nosotros - Patricia Bonet


Sinopsis
«Ella. Yo. Nosotros. Juntos. Suena muy bien, ¿verdad?»
Marcos siempre ha sido muchas cosas, pero nunca un cobarde.
Hasta esa noche.
Huyó sin importarle lo que dejaba detrás. O eso es lo que piensa Eva. Han pasado tres años, debe volver a su casa, con su familia, con sus amigos y con ella. Él está preparado, lleva deseándolo mucho tiempo. Eva no lo está en absoluto, juró no volver a acercarse a él. El problema es que, cuando lo tiene cerca, el corazón siempre gana a la cabeza.
¿Conseguirá Marcos acercarse de nuevo? ¿Conseguirá Eva mantenerse alejada?
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Después de ver este libro durante un tiempo en las redes sociales y viendo lo simpática que es su autora, me picó la curiosidad y decidí darle una oportunidad a ver qué tan estaba.

Y no puedo estar más contenta porque la historia me ha gustado mucho. En principio, me planteé esta lectura para llevarla en el bus en el trayecto de mi casa al trabajo, pero una vez que la empecé ya no la pude dejar y al llegar a casa, en lugar de ponerme con otro libro que también tenía empezado continué con este.

Siempre hemos sido nosotros está narrado en primera persona y en presente (con lo poco que me gusta y cada vez me lo encuentro más a menudo) por nuestros dos protagonistas, Marcos y Eva.


A modo de flashbacks vamos conociendo la historia de los dos personajes hasta llegar al presente y avanzar hasta el desenlace.

Los dos protagonistas me han gustado. Lo mismo que el resto de personajes. En esta novela no hay uno solo que pueda decir: ‘este me cae mal’ porque todos tienen su punto.

La historia no es nada nuevo, pero me ha encantado. Ver como unos buenos amigos que están enamorados desde siempre luchan por esconder lo que sienten el uno por el otro, los celos, los acercamientos y los alejamientos, como se tiran los trastos a la cabeza, pero no pueden vivir separados me ha gustado mucho.

Es una historia que se lee prácticamente sola. Una vez empezada, te metes dentro para vivir con ellos todo el desarrollo. Es sencilla pero bien contada, sin errores ni erratas (por lo menos que yo haya notado) y eso es de agradecer. Desde luego hay libros autoeditados que merecen mucho la pena. Y este es uno de ellos, por el mimo, el cuidado y el amor que le ha puesto Patricia Bonet a su novela.

Siempre hemos sido nosotros ha sido una sorpresa muy grata con la que me he topado. Un libro que me ha dado muy buenos ratos de lectura y con el que me lo he pasado muy bien. Estaré al pendiente de lo que vaya publicando la autora.

¿Lo conocíais?
¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
Contadme

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lunes, 15 de octubre de 2018

La joya de Meggernie - Kate Danon


Sinopsis
Tras el ataque a Meggernie, el hogar de Willow MacGregor, el único camino que le queda por delante a la joven es el de la venganza. Si para ello debe colarse en la fortaleza de su enemigo y hacerse pasar por quien no es, no dudará en seguir los dictados de su corazón.
Para Ewan Campbell, aceptar a un enclenque muchacho en su castillo, uno que además pretende unirse a su tropa de soldados, es una auténtica aberración. Sin embargo, el orgulloso laird del clan Campbell descubrirá que una simple mirada basta para que sus convicciones y sus más arraigadas creencias se tambaleen.
Sumidos en un desconcierto total de emociones, ambos se darán cuenta de que el amor se encuentra donde menos se lo esperan, y que su corazón solo se enciende ante el roce de una única piel...
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Que me gustan las novelas de ambientación medieval no es ningún secreto. Y si hay highlanders de por medio, mejor que mejor. Así que cuando me lo recomendaron no me lo pensé mucho y le metí mano en cuanto tuve un hueco.

Y el caso es que la historia engancha y se lee muy rápido. El punto del misterio que ha impreso la autora a la trama hace que quieras seguir leyendo para desentrañar quién es la persona que está detrás de todo esto.

Pero este misterio es parte secundaria y lo que da pie a que se desarrolle la historia principal que no es otra que la de nuestros dos protagonistas. Y con esto he tenido algunos problemillas para creérmela porque la base en la que se sustenta no me ha gustado.

Me explico. Cuando Willow conoce a Ewan, lo hace disfrazada de muchacho, pero aun así Ewan se siente atraído y esto lo martiriza. Y la única forma que tiene de gestionar estos sentimientos es cargar en contra de Will. La trata mal, le habla mal y la desprecia continuamente. Y Willow le tiene miedo, aunque luego es echada para adelante y le planta cara, pero le tiene miedo. No creo que estas sean las bases más adecuadas para comenzar una historia de amor.


Y no me vale el argumento de que se desarrolla en el siglo XIV. Entiendo perfectamente el calvario y el infierno que pasa Ewan cuando piensa que se siente atraído por un chico. Lo que eso supone para su hombría y más aún en sus circunstancias de recién estrenado puesto de laird que tiene que consolidar.

Pero no me entra en la cabeza que Willow, acostumbrada como ha estado toda su vida a ser una princesita malcriada y consentida le permita todos los malos modos que le permite y que encima se enamore de él.

Bien es cierto que cuando la historia de amor de ellos dos se encauza y va por otros derroteros es bonita y está llena de escenas muy emocionantes.

La joya de Meggernie está narrado en tercera persona y en pasado lo que nos permite conocer los puntos de vista, principalmente de nuestros dos protagonistas, pero también de otros personajes secundarios para poder hacernos una idea general de la novela.

La ambientación está muy bien lograda, consiguiendo que durante la lectura vivamos en la Highlands las aventuras de los personajes. Ha conseguido que aumente mis ganas de visitar aquellas tierras, por si no tenía ya. Y la narración está muy bien cuidada. Me ha gustado la forma de escribir de la autora, porque es el primer libro que leo suyo, pero no será el último ya que tengo pendiente conocer la historia de Malcom en breve.

La joya de Meggernie ha sido una lectura que me ha gustado, que he disfrutado, a pesar de los ‘peros’ que le he pueso, sobre todo de mitad del libro hacia delante y que me deja con ganas de seguir viviendo aventuras con los personajes, la época y los lugares que Kate Danon se ha inventado para esta novela.

¿Lo conocíais?
¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
Contadme

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sábado, 13 de octubre de 2018

Crónica de un viaje a Pilas



Hace una semana estábamos en el II Encuentro de Literatura Romántica de Pilas. Sí, he vuelto a repetir, ya que el año pasado me lo pasé genial, así que este año no podía faltar. Y como en el año anterior, este también fui acompañada por mi pata para estos eventos que es Analí Sangar, que si no la conocéis es una autora que escribe a las mil maravillas, que tiene dos libros publicados que están reseñados en el blog.

Pero vamos a lo que vamos. Os quería contar no solo lo que fue el encuentro en sí con sus mesas y las firmas de los autores, porque llegar hasta Pilas parece que se ha convertido en una odisea para nosotras cada vez que vamos.

Os cuento. El viaje desde Almería a Sevilla en tren ya es una odisea en sí, con trasbordo en Granada a un autobús porque las obras del AVE todavía no han finalizado (y no se sabe cuándo lo harán) para llegar a Granada. El caso es que allí todos los viajeros se tienen que montar en el autobús hasta Antequera, donde hay que volver a montarse en un tren hasta Sevilla. Este viajecillo son cinco horillas (más o menos y si no lleva retraso el tren) de nada. Ironía modo on.

Al llegar a la estación de autobuses de Sevilla, para coger el que nos llevaría a Pilas, nos enteramos de que el último había salido muchas horas antes y que ya no había. En ese momento tuvimos un deja-vù con el año pasado, porque nos pasó algo parecido, solo que en aquel caso fue culpa de Renfe. Íbamos tan confiadas porque Analí había llamado por teléfono a la compañía para asegurarse que teníamos combinación hasta Pilas.

¿Conocéis el blablacar? Pues en ese momento fue cuando nosotras conocimos a BlablaFran. ¡Madre mía cómo hablaba este hombre! Y os preguntaréis, ¿quién es este Fran? Pues es un señor… Sí, vamos a dejarlo en señor, que nos escuchó preguntar por el autobús y se ofreció a llevarnos y dejarnos en la puerta del hostal en que nos hospedábamos en 35 minutos y por el módico precio de 60€. Como no nos quedaba más alternativa, después de agotar todas las posibilidades, aceptamos el amable ofrecimiento.

El viaje en ese coche desde Plaza de Armas hasta el hostal fue lo más surrealista que os podáis imaginar, con este señor pendiente del gps del móvil y hablando con nosotras que íbamos las dos atrás. A una rotonda creo que le dimos tres vueltas seguidas a mucha velocidad. Se perdió varias veces, y un viaje que nos aseguró que sería de poco más de media hora, se convirtió en más de una. Cuando llegamos no nos lo podíamos creer. Y llegamos gracias a la amabilidad de unos chicos que nos guiaron con su coche hasta el sitio en cuestión, porque este perla no sabía ni dónde estaba el volante de su coche. Lo que nos reímos en ese coche de los nervios que llevábamos, y del cabreo también porque nos engañaron con el horario de los autobuses, no tiene precio. Pero llegamos. No puedo asegurar que Fran haya salido de Pilas o que aún siga dando vueltas por allí buscando como llegar a Sevilla.

El sábado por la mañana habíamos quedado con Sara Halley, Marien F. Sabariego y Bea Ortega, que llegaban esa misma mañana, y nos fuimos a recoger nuestras acreditaciones. Este año la bolsa que nos dieron de regalo iba bien cargada, con dos libros: uno de Suma de letras y otro de PlazaJanés, además de marcapáginas y más cosillas.

El programa de las mesas os lo dejo en la foto:


La presentación y el café con Lola P. Nieva nos lo perdimos porque estábamos desayunando y se nos hizo un poco tarde. Y es una pena porque nos comentaron que estuvo muy bien.

Fue en la Casa de cultura, lugar donde tuvieron lugar todos los eventos del sábado, donde pudimos reencontrarnos con Elena Garquin y Calista Sweet y poder saludar a más gente. Elena, ya sabes que me encanta comentar, debatir y charlar largo y tendido contigo. Y mucho más leer tus libros, así que miedos fuera.


¿Vosotros sabéis el gustazo que es estar presente en las mesas y poderlas comentar con autoras de las que lo has leído todo? Eso no tiene precio.

Las mesas estuvieron muy interesantes todas, en las que se debatieron muchos temas, incluso más de los que había propuestos. Y en alguna, incluso, con un poco de polémica por diferentes puntos de vista. Y entre una y otra había sorteo de libros. Creo que todos los asistentes nos fuimos de allí con algún premio.

Este año no me he traído ningún libro firmando porque de las autoras que iban y que tengo los libros ya los tengo dedicados.

Después de la mesa de firmas de las autoras, teníamos la cena que entraba también en los eventos del encuentro. Una cena con mucha comida y muy rica en un sitio muy chulo y en muy buena compañía.

Fue un fin de semana de risas, confidencias, charlas muy interesantes, de poder reencontrarse con gente que solo puedes ver en este tipo de eventos y de pasárselo muy bien. Chapó por la organización porque le ha salido todo de lujo y si hay un III Encuentro, allí que intentaremos ir.

Y ahora, le cedo la palabra a Analí, que os quiere comentar unas cosillas.

¿Hola? ¡¿Hola?!
Neftis, ¿estás ahí?

En fin… espero que me perdones esta intromisión, pero me gustaría añadir a tu crónica algunas anécdotas, si no importantes, al menos simpáticas. Te prometo que intentaré ser breve.

Has hablado de nuestra odisea para llegar al hostal, aunque se te ha olvidado comentar que entramos introduciendo un código de seguridad como si fuese la mansión de Batman. Sí, nadie nos esperaba en recepción a esas horas; claro que la visita turística que Fran nos hizo por Sevilla quizá tenga la culpa de esto, no estoy segura. De lo que Fran no es culpable es de las extremas temperaturas de la habitación. A ver, ¿cómo es posible que la primera noche durmiésemos en el centro de la tierra y la segunda en el Polo Norte? Y no, no había reguladores de temperatura ni interruptor de apagado y encendido, a excepción del de la lámpara del techo. Pues eso, que un bikini y un plumón no nos habrían venido nada mal, y juro que no exagero.

Ahora voy a la noche de la cena, esa fantástica noche. Neftis no ha dicho que tras esta nos fuimos a tomarnos una última copa en muy grata compañía, y no penséis mal: Calista, Sara, Marien y Bea nos acompañaban. Pues bien, mientras buscábamos un sitio donde ponerle la guinda a la noche, nos topamos con un chico con el torso desnudo (que sepamos solo eso, porque la vista no nos alcanzaba a más) en el interior de un coche. El pobre no se echó a llorar del susto que le dimos de milagro, aunque me atrevería a afirmar que bloqueó las puertas por precaución; y eso que desconocía nuestra afición por la romántica adulta, que si no…. Pero es que no imagináis la cara que se le quedó cuando seis pares de ojos cayeron sobre él. Para haberlo grabado de no considerarse un delito.

Pasada la calle del chico del torso, por fin llegamos al pub, y, joder, hasta había un famoso en la puerta; o tal vez fuera algún familiar suyo, no nos quedó claro. El caso es que terminamos sentadas en una mesita alta, al aire libre, en el bar que había justo al lado. Ese fue para mí el momento cumbre, aderezado con risas, confidencias y bromas compartidas; a Neftis incluso llegó a salírsele la bebida por la nariz cuando alguien hizo referencia al Mocito Feliz, no digo más.

No puedo omitir revelar que nuestra aventura finalizó por la persecución a la que nos sometió un grillo o una cucaracha. A día de hoy sigue siendo una incógnita, pese a que nos hizo saltar como canguros. ¡Menudas cagonas estamos hechas!
Son estos momentos, además de otros que Neftis ha referido, los que se atesoran en la memoria y, pasen los años que pasen, siempre te sacan una sonrisa. Así que… hasta el año que viene, Pilas.

Gracias por cederme un espacio en tu blog para contar una de nuestras muchas historias compartidas.

I love you, y lo sabes.

Si habéis llegado hasta aquí gracias y enhorabuena, menudo aguante porque vaya testamento que nos ha salido. Espero que os lo hayáis pasado tan bien leyéndolo como nosotras escribiéndolo y viviéndolo. Esperemos que el año que viene, más y mejor, pero sin BlablaFran.

PD: Las fotos (menos la de los libros con la bolsa de las acreditaciones, que es mía) las he cogido de acá y allá, que me perdonen sus dueñas :P

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