Nos quedamos allí, contemplando la Ciudad de las Luces, juntos durante unos gloriosos momentos. Entonces Vincent inclinó la cabeza hasta que su boca quedó junto a mi oído.—La respuesta a tu pregunta... —susurró-... es que te estoy llevando al lugar más bonito de París. Con la muchacha más bonita que he tenido la suerte de ver, y que espero con fervor que accederá a volver a salir conmigo. Lo antes posible.Eché un vistazo por encima del hombro y vi su expresión de sinceridad. Vincent me dio la vuelta lentamente hasta que lo tuve delante. Me miró durante un minuto entero, con sus enormes ojos oscuros, como si estuviera intentando memorizar cada centímetro de mi cara.Entonces levantó la mano para apartarme un mechón de pelo, deslizándolo tras mi oreja con delicadeza, y acercó los labios a los míos.Apenas me tocó. Vincent titubeó, como si supiera lo que quería pero temiera asustarme. Nuestros labios se rozaron y me sentí como si hubiera sonado un acorde en mi interior y mi cuerpo entero vibrara al son de la nota musical. Lentamente, levanté los brazos y envolví su cuello, esperando que el movimiento no rompiera el hechizo. Pero sus labios volvieron a encontrar los míos, la magia escaló y la nota musical se convirtió en un crescendo arrollador que me impedía oír nada más.París desapareció. Las olas bajo nuestros pies, el sonido del tráfico a ambas orillas del río, los susurros de las parejas que paseaban de la mano... todos desaparecieron, y Vincent y yo éramos las únicas personas en la tierra.
Mi vida por la tuya – Amy Plum



