COMENTARISTAS

Mostrando entradas con la etiqueta Tengo un whatsapp. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tengo un whatsapp. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de marzo de 2022

Besos de libro #305 Tengo un whatsapp (IV)



Hubiera parado el ascensor para hacer algo más que abrazarte, pero no hubiera sido buena idea.
Nos reímos de nuevo y cuando dejamos de hacerlo, nos miramos con esa intensidad tan nuestra. ¿He dicho nuestra? Ya empezaba a haber cosas nuestras.
Los dos nos buscamos los labios a la vez, con un deseo contenido, descarado, lujurioso. Aquel beso no fue tan calmado, más bien parecía que teníamos un poco de prisa por saborearnos de nuevo. Juntamos nuestros cuerpos y el calor nos invadió al instante.
Mis manos subieron hasta su cuello y las suyas bajaron hasta la cinturilla de mi falda, para, una de ellas, bajar con lentitud por mi pierna hasta llegar a la costura. Subió, acariciando mi piel, y tragué saliva y mil cosas más que sentí por dentro. ¿Iba a tocarme? ¿Ahí en la terraza? Ufff. Quería y no quería pero el placer pudo conmigo y pensé que hiciera lo que le saliera de allí, así mismo.
Su pulgar apretó mis carnes y acarició mi piel hacia mi epicentro, tan cerca que sentí mi cuerpo como gelatina.
Andrea jadeó en mi boca.
Madre mía…
Me tienes en vilo
¿Por?
Nos separamos unos segundos y leímos el deseo en nuestros ojos.
¿Qué quieres? su pregunta tan directa se me quedó en el estómago.
Lo quería a él.
El deseo me nubló cualquier otro pensamiento que quisiera surgir de mi mente y lo besé de nuevo mientras le iba hablando.
Vamos a mi piso
Víctor apretó su erección en mi vientre y sentí que perdía el sentido. Solo de pensar en su sexo... ufff.
¿Y tus caseros?
Seguimos besándonos con ese desespero.
Entramos a escondidas
Solo pensaba en sentir y sentir más. Aquello era parecido a las diferentes drogas que había probado, pero mucho peor porque no había nada de malo en eso para mi salud, podría engancharme con facilidad a él. Pero no quería pensar en eso, ahora no.
Vamos dijo mientras andábamos hacia la puerta de nuevo, besándonos y riendo.

Tengo un whatsappSusana Rubio


photo 34fd7a51-3c8a-424f-aaaf-16546c7ad2a6_zpsdaed94d2.jpg

lunes, 24 de mayo de 2021

Besos de libro #303 Tengo un whatsapp (III)



¿Vamos?
Andamos los pocos pasos que había hasta el portal de mi edificio en silencio y cuando abrí, me giré para decirle adiós. Pero Víctor estaba esperando la ocasión para cogerme de la cintura y entrar conmigo dentro.
Un beso, solo te pido uno dijo muy cerca de mis labios.
Ufff. ¿Cómo iba a decirle que no?
Sus manos cogieron mi rostro, con sus dedos enredándose en mi pelo. Cerré los ojos, a la espera de sentirlo.
Joder, nena, eres la viva imagen del erotismo.
¿Yo?
Ladeó un poco la cabeza y posó sus labios en los míos, con esa parsimonia que lo caracterizaba. Hubiera jurado que Víctor era de aquellos tipos rudos y brutos al besar, pero no, era todo lo contrario. Parecía que se lo tomaba con mucha calma y que disfrutaba con esa lentitud.
Entreabrimos la boca a la vez y nuestras lenguas se reencontraron. Húmedas, suaves, presionando la una contra la otra con esa presión justa para querer más.
Dios, me estaba derritiendo de nuevo con un solo beso. Se me iba la cabeza y mis manos cogieron la cinturilla de sus vaqueros para acercarlo a mí. Ambos respiramos con más dificultad al notarnos tan cerca.

Tengo un whatsappSusana Rubio

photo 34fd7a51-3c8a-424f-aaaf-16546c7ad2a6_zpsdaed94d2.jpg

viernes, 14 de agosto de 2020

Besos de libro #297 Tengo un whatsapp (II)



¿Tienes prisa? Lo miré y sonrió.
Dios, qué guapo...
¿Ahora me tuteas?
Es que me puedes respondió achicando un poco sus ojos.
Ya dije sintiendo que me ponía nerviosa de nuevo.
Si pudiera ahora mismo te retendría contra esa pared y me abalanzaría a por ti.
Madre mía, madre mía.
Me dejaste con ganas de más. Su voz ronca fue directa a mis partes íntimas.
Me ruboricé sin poderlo evitar y a la luz del día era demasiado evidente como para esconderlo.
Andrea su tono era de aviso y lo miré otra vez.
No no puedes decirme eso así, como si nada.
Poder puedo. Cogió mi mano y me estiró hacia la esquina de una calle más estrecha, para apoyar mi cuerpo en ella.
Su otra mano se quedó en aquella pared de ladrillo, cerca de mi rostro.
Otra cosa, es que deba o no. Pero es verte y desearte. ¿Qué quieres que haga?
Tragué el nudo que tenía en la garganta. Una mezcla de deseo, de miedo y de tensión. Sabía que debía irme de allí, pero sus ojos me tenían atrapada. Atrapada y muda.
¿No dices nada? acercó sus palabras a mis labios y sentí que me derretía por dentro.
Mi cuerpo iba a su bola y no respondía a mi parte razonable, la que pensaba que no debería estar tan cerca de Víctor.
Su mano suave cogió mi cuello y se enredó en el principio de mi cabello. Y solo con aquel gesto mis rodillas flaquearon. Tuve que concentrarme en no dejarme caer.
Andrea, te lo voy a preguntar solo una vez.
Su pulgar acarició mi cuello, sabiendo que aquello me ponía más a su merced.
¿Sales con alguien?
Su nariz rozó mi mejilla y sus pestañas provocaron suaves cosquillas en mi piel.
No
Está bien dijo aliviado. Y ¿estás enamorada de alguien?
Joder, sus labios me acariciaban el cuello cuando hablaba y me estremecí como una niñita de quince años.
Tampoco.
Bien.
Su barbilla rozo la mía y mordisqueó mi labio, dejándome con ganas de besarlo. Ufff.
Nena, en serio, no tienes ni idea de lo que me provocas. Ahora mismo no sé ni cómo me aguanto las ganas de subirte esa falda.
Dios, dios, dios. Vale, ya.
Víctor, joder le dije quejumbrosa.
Eso, joder
Cogió mi mano y entrelazó nuestros dedos, quedándose a un centímetro de mi boca.
Esto tenemos que solucionarlo, Andrea. Hoy. Después de comer.
Lo miré alucinada por su seguridad.
Lo deseas. Te lo leo en los ojos. Yo voy a explotar y al final haré cualquier tontería.
Me mordí el labio, estaba excitadísima y sentía tantas cosas que me costaba pensar con claridad.
Dime que sí, por favor.
Su voz de ruego acabó logrando que sucumbiera a sus encantos.
Sí...
Y sin esperarlo su lengua se introdujo en mi boca, despacio, muy lentamente, buscando la mía. Le correspondí con un deseo desconocido para mí. Puse mis manos en su cintura y noté su fuerte musculatura. Madre mía, qué bueno estaba. Sus manos cogieron mi rostro y el calor de su cuerpo pasó al mío. Nos acercamos un poco más, pero tuvimos que detener aquello. Estábamos en medio de la calle y, aunque fuera estrecha y poco transitada, no era plan.
Nos separamos y ambos reemprendimos la marcha sin decirnos nada más. No sé él, pero yo sentía como si flotara, como si estuviera soñando. No podía ser que alguien me hiciera sentir de esa forma ni que yo me dejara besar de aquel modo en medio de la calle en plena mañana. Yo era más comedida, por supuesto. Y puntualicemos, no me había dejado besar; yo también lo había besado.

Tengo un whatsappSusana Rubio

 photo 34fd7a51-3c8a-424f-aaaf-16546c7ad2a6_zpsdaed94d2.jpg

viernes, 22 de mayo de 2020

Besos de libro #286 Tengo un whatsapp (I)



Acercó sus labios y relamí los míos, pensando a todo trapo qué hacer: me aparto, le empujo, no le correspondo o hago lo que en realidad tengo ganas… Y me dejé llevar, sin pensar, sin darle más vueltas ni intentar entender cómo es que iba a besar a alguien que conocía de solo seis días, que era mi jefe y que además debía tener un máster en sexo y guarreridas españolas.
Rozó mis labios con su aliento y cerré los ojos. Noté sus dedos en mi cintura y los míos en su pecho, ¿latía deprisa? ¿O era mi corazón?
Andrea susurró mi nombre como si le pesara.
Seguidamente me besó y sus labios cálidos encendieron mis partes íntimas de una forma tan exagerada que apreté mis muslos al sentir aquel gusanillo por allí. ¿Qué me ocurría con Víctor? 
No buscó mi boca con su lengua ni fue a más. Se separó despacio y cuando abrí los ojos me estaba mirando.
Estás bonita.
Joder, ¿qué quería? ¿Enamorarme?
Con los ojos cerrados, los labios rojos y toda tú…
Debía recordar qué tipo de chico era Víctor: un maestro en el arte de ligar, pero era complicado pensar que no lo decía en serio o no creer que era única para él.


Tengo un whatsappSusana Rubio

 photo 34fd7a51-3c8a-424f-aaaf-16546c7ad2a6_zpsdaed94d2.jpg

miércoles, 15 de abril de 2020

Tengo un whatsapp - Susana Rubio


Sinopsis
Andrea es la señorita prudencia, ella mismo lo dice. No le gustan las aventuras, el peligro y mucho menos el sexo sin sentimientos de por medio. Víctor es el descaro personificado, o sea, todo lo contrario. Es divertido, bromista... El chico perfecto. Así que, inevitablemente, se atraen. MUCHO. Pero los astros no se han alineado correctamente y una serie de fortuitos -y no tan fortuitos- sucesos impiden que Andrea y Víctor disfruten de su historia de... ¿amor?
____________________________________________________

Aquí estamos con otro libro más de Susana Rubio por el blog. Como la trilogía de Alexia me gustó mucho, en cuanto supe de este libro me lo quise agenciar. Y no lo he dejado en reposo mucho tiempo en mis estanterías porque le tenía ganas de verdad.

En Tengo un whatsapp, Susana Rubio nos cuenta la historia de Andrea y Víctor. Que el protagonista masculino se llamara así ya fue un punto más a su favor porque me encanta ese nombre. El libro está narrado en su mayor parte por Andrea, nuestra protagonista, en primera persona y en pasado. Aunque también tendremos otros narradores esporádicos a lo largo de los capítulos.

La historia que nos cuentan en esta novela no es que sea muy novedosa, pero te mete en la lectura. Es muy llevadera, engancha y te atrapa entre sus páginas sobre todo por la química y la tensión que hay entre los protagonistas.


Tanto Andrea como Víctor me han gustado como personajes. Son dos polos opuestos que se atraen sin remisión alguna desde el principio. Pero, ojo, esto no quiere decir nada de amor a primera vista. Porque empieza como una atracción y de ahí van surgiendo cosas.

Tiene una estructura narrativa muy similar a los de Alexia, solo que este es un solo libro y los otros son tres. Son un grupo de amigos en el que la voz cantante la lleva Andrea –que para eso es ella la que cuenta la historia- que está ambientado en Madrid. Son gente joven que se enfrentan a sus primeros trabajos y sus primeras casas fuera del nido familiar.

Me ha gustado mucho, la historia se me ha hecho muy amena de leer, me ha durado bien poco porque una vez que empiezas es difícil dejarlo y eso que no tiene grandes misterios que resolver. Es la relación entre Andrea y Víctor lo que me ha mantenido pegada a las hojas de este libro. Sus piques, la tensión cada vez más grande entre ellos hasta que deciden resolverla, cómo va creciendo la relación y como van haciéndose inseparables pese a las intrigas que fraguan contra ellos. Lo dicho, de lo más entretenido.

Tengo un whatsapp ha sido una lectura que he disfrutado mucho, que se me ha hecho incluso corta porque prácticamente se devora por los personajes que ha creado la autora que me han gustado porque me han parecido muy reales y se les coge cariño.

¿Lo conocíais?
¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
Contadme

Otros libros de la autora en el blog:



 photo 34fd7a51-3c8a-424f-aaaf-16546c7ad2a6_zpsdaed94d2.jpg