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viernes, 10 de agosto de 2018

Besos de libro #205 Desafiando las normas (II)



—Entonces, imaginando, nuestra única esperanza para acabar juntos recaería en mí. Si soy tan valiente como para dar yo el paso —musitó él con los labios pegados a su oído. Spencer asintió contra su mejilla—. Y si lo fuese, valiente, aún tendría que pensar en el mejor modo de llegar hasta ti, si diciéndote lo mucho que me gustas o demostrándotelo.
Ella afirmó de nuevo con un gesto.
—Sí, supongo que dependería de ti —musitó.
Cerró los ojos sin aliento, incapaz de pensar mientras él deslizaba la nariz por su mejilla.
—El problema es que no soy muy bueno con las palabras y… tendría que apostar por una demostración —susurró, rozando su boca con la suavidad de un aleteo—: Algo como esto…
Tomó aire, indeciso por un solo segundo, y presionó sus labios. Eran cálidos y suaves, tiernos. Con exquisita delicadeza, la envolvió con sus brazos y la besó suavemente sin apenas moverse. Se moría por profundizar ese beso y al mismo tiempo quería ir despacio. Muy despacio. Le rodeó la cintura con ambas manos, anhelándola con cada célula de su cuerpo. Sus pechos subían y bajaban como si fueran uno mientras se respiraban inmóviles.
Temblando, Spencer le rodeó el cuello con los brazos y se pegó a él sin ofrecer ninguna resistencia. Una maravillosa calidez se extendió por todo su interior, también una sensación desconocida que la hacía desfallecer. Entreabrió los labios y notó su sabor a cerveza y menta, y algo más que solo le pertenecía a él. Dejó escapar un soplo de aire y le devolvió el beso presionando su boca, respirándolo como si lo necesitara para sobrevivir a ese instante. La intensidad de lo que sentía hizo que brotaran lágrimas de sus ojos.
Abrió la boca y aceptó su lengua, acariciándola, permitiendo que la explorara. Las sensaciones que reptaban por su piel la obligaban a querer fundirse con él, pero no había modo humano de lograrlo con toda aquella ropa puesta. Notó su estómago encogerse cuando Eric clavó los dientes en la carne de su labio inferior, y después lo succionó para volver a hundirse dentro de su boca. La vida latió en sus venas, como una especie de electricidad que chisporroteaba cada vez que sus dedos rozaban una zona sensible.
Hacía mucho tiempo que quería tener esa sensación, había soñado con ella. Y era absolutamente perfecta. Rodeó su ancho torso con los brazos y deslizó las manos por su espalda. Notaba sus músculos tensarse y agitarse conforme sus lenguas se volvían más atrevidas.
El anhelo era cada vez más fuerte y le dio miedo. Necesitaba a ese chico y no había sido consciente de cuánto hasta ese momento. Pero lo necesitaba entero y completo. Sin sombras del pasado. Sin fantasmas. Lo quería todo de él. Deseaba su cuerpo, su pensamiento… su corazón. Todo.
Necesitaba ser lo primero y único para él. Y no estaba convencida de serlo.
Necesitaba algo real y estable por primera vez en su vida. Y no estaba segura de que él quisiera lo mismo.
Se apartó de golpe y lo miró con los ojos muy abiertos.

Desafiando las normasMaría Martínez 
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2 comentarios:

  1. hola,
    me gustó mucho este libro aunque la pareja que hacen Spencer y Erick no termino de convencerme. Me ha encantado el fragmento
    besotessss

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  2. Holaaaaaaaaa!
    Hacía mucho que no me pasaba por aquí jejejej
    Me gusto mucho esta novela! Aunque en general, me encanta todo lo de la autora. Gracias por fragmento.
    Un besito, nos leemos^^

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